De niñas éramos premiadas por ser sociables, complacientes, calladas e invisibles. El mensaje encubierto era que no nos mereciamos tener propiedad de nosotras mismas.
Estos tempranos mensajes culturales y familiares, desencadenaron en algún grado la creación de un falso yo. Este falso yo nos ayudó a ganarnos la aceptación de los demás pero al coste de de renunciar a nuestras auténticas necesidades y deseos. https://www.instagram.com/soylucyacevedo/