La fe comienza al descender de la barca y la maravilla de comenzar a caminar por el agua, pero se pone a prueba cuando las turbulentas aguas comienzan a hacernos sentir que nos hundimos y no podemos regresar a la superficie, y no vemos la mano que nos mandó caminar para ayudarnos, es en estos momentos cuando la pregunta surge: ¿No te importa que me hunda, Señor?
En nuestra reflexión de hoy, ahondaremos en el misterio de la fe y hasta dónde puede llevarnos.