En Apocalipsis 2:18-29, Jesús se dirige a la iglesia en Tiatira, elogiando su amor, fe, servicio y perseverancia, pero reprochándoles por tolerar a Jezabel, una falsa profetisa que lleva a los creyentes a la inmoralidad. Les insta a arrepentirse y promete a los vencedores autoridad sobre las naciones y la estrella de la mañana.