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La reacción ante la llegada del crucero Hondius al Puerto de la Granadilla con los viajeros que pueden haberse visto afectados por el brote de hantavirus, y la crisis política que ha desatado, tiene mucho que ver con las heridas invisibles que dejó el covid.
En lo peor de la pandemia aplaudíamos a diario a los médicos por la dedicación con la que cuidaban a los enfermos y por su actitud muchas veces heroica cuando lo hacían sin protección adecuada. Ahora estamos a la espera del desembarco de menos de 150 personas que necesitan ayuda. El brote ha provocado tres fallecidos y cinco casos confirmados.
Todo el pasaje del barco está asintomático y la OMS ha asegurado que es muy poco probable que el hantavirus de los Andes provoque una pandemia. Sin embargo, se ha generado una importante alarma. Esta alarma tiene que ver, sin duda, con lo vivido durante el covid. Tiene que ver también con una falta de confianza hacia las instituciones, falta de precisión en la gestión y una polarización que recurre a cualquier acontecimiento para echar más gasolina al fuego.
No confiamos en las instituciones sanitarias cuando nos dicen que no hay riesgos. Esa desconfianza va más allá de lo razonable. El Gobierno no ha contribuido a aportar la necesaria serenidad, ha cambiado varias veces la versión sobre la llegada del barco: primero no iba a llegar, después iba a atracar, ahora solo va a fondear.
Una mayor coordinación con el Gobierno canario hubiera facilitado que este no rechazase un atraque, rechazo con el que se ha aumentado de forma innecesaria la preocupación.
By COPELa reacción ante la llegada del crucero Hondius al Puerto de la Granadilla con los viajeros que pueden haberse visto afectados por el brote de hantavirus, y la crisis política que ha desatado, tiene mucho que ver con las heridas invisibles que dejó el covid.
En lo peor de la pandemia aplaudíamos a diario a los médicos por la dedicación con la que cuidaban a los enfermos y por su actitud muchas veces heroica cuando lo hacían sin protección adecuada. Ahora estamos a la espera del desembarco de menos de 150 personas que necesitan ayuda. El brote ha provocado tres fallecidos y cinco casos confirmados.
Todo el pasaje del barco está asintomático y la OMS ha asegurado que es muy poco probable que el hantavirus de los Andes provoque una pandemia. Sin embargo, se ha generado una importante alarma. Esta alarma tiene que ver, sin duda, con lo vivido durante el covid. Tiene que ver también con una falta de confianza hacia las instituciones, falta de precisión en la gestión y una polarización que recurre a cualquier acontecimiento para echar más gasolina al fuego.
No confiamos en las instituciones sanitarias cuando nos dicen que no hay riesgos. Esa desconfianza va más allá de lo razonable. El Gobierno no ha contribuido a aportar la necesaria serenidad, ha cambiado varias veces la versión sobre la llegada del barco: primero no iba a llegar, después iba a atracar, ahora solo va a fondear.
Una mayor coordinación con el Gobierno canario hubiera facilitado que este no rechazase un atraque, rechazo con el que se ha aumentado de forma innecesaria la preocupación.