A veces tenemos proyectos muy sanos y coherentes con nuestra fe, como puede ser un descanso, un estudio o un tiempo de retiro, y hasta un tiempo de oración y contemplación. Pero este proyecto puede ser interrumpido por la necesidad de hermanos muy necesitados de nuestro servicio o palabra. Que en esos momentos nos sintamos como Jesús, compadecidos de aquellos que vienen a buscar un pastor.