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Tras la muerte del emperador Antonino Pío, Roma inicia una inédita fórmula de poder compartido con la proclamación conjunta de Marco Aurelio y Lucio Vero como emperadores, quienes se reparten las responsabilidades entre la gestión interna y las campañas militares para afrontar los crecientes desafíos del Imperio, en un contexto de estabilidad heredada pero también de transformación política, mientras Hispania atraviesa una etapa de prosperidad económica, el Imperio continúa reconfigurando territorios como Judea tras la diáspora judía, se suceden conflictos internos como la rebelión del exgobernador Cornelius Priscianus y, en el ámbito cultural y científico, figuras como Ptolomeo desarrollan obras fundamentales como el Almagesto, reflejo del pensamiento de esta época.
La divulgadora de arte Alba Saenc analiza el papel del arte en la Roma tras la muerte de Antonino Pío y la llegada al poder de Marco Aurelio en el que la arquitectura y la iconografía imperial reflejan tanto la divinización del emperador como su legado político, visible en monumentos como el templo dedicado a Faustina y Antonino o en representaciones simbólicas de su apoteosis.
Francia, Alemania Occidental, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo firman en París la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), un mercado común bajo una autoridad supranacional que simboliza la cooperación entre antiguos enemigos y sienta las bases de la futura integración europea, mientras la España de Franco, aún al margen de estos proyectos, comienza a romper parcialmente su aislamiento internacional tras la retirada de la condena de la ONU, en contraste con una situación interna marcada por el estancamiento económico, la pobreza generalizada y conflictos sociales como la huelga de tranvías en Barcelona, aunque también surgen signos de modernización y dinamismo cultural con innovaciones como el tren Talgo, el nacimiento del cine de animación español y el éxito popular de figuras como Paco Martínez Soria.
La historiadora de la moda Ana Velasco Molpeceres analiza la vestimenta en la España de 1951, en un contexto de posguerra marcado por la escasez, el racionamiento y el aislamiento internacional.
El divulgador lingüístico Álex Herrero analiza cómo la televisión se convierte en un agente clave en la transformación del español en los años ochenta.
Una violenta explosión en el restaurante El Descanso, a las afueras de Madrid, deja 18 muertos y más de 80 heridos en un ataque que apunta a motivación terrorista y que sacude a la sociedad española en un clima de especial tensión, coincidiendo además con la inminente visita del presidente estadounidense Ronald Reagan; mientras tanto, el país avanza en la recta final de las negociaciones para su ingreso en la Comunidad Económica Europea bajo el liderazgo de Felipe González, en un contexto político marcado por la crisis interna del PNV tras la dimisión de Carlos Garaicoechea, la falta de pruebas en el caso Flick sobre financiación del PSOE y crecientes problemas de seguridad en ciudades como Barcelona, al tiempo que surgen novedades en el ámbito mediático y cultural como la posible implantación de una televisión matinal y la inminente concesión del Premio Cervantes a Ernesto Sábato.
La historiadora de la moda Ana Velasco Molpeceres analiza la evolución de la vestimenta en la España de 1963, en un contexto de apertura económica y llegada de influencias extranjeras durante el franquismo.
El papa Juan XXIII presenta en el Vaticano la encíclica Pacem in terris, en la que realiza un llamamiento global a la paz, la justicia y el desarme en plena Guerra Fría, instando a los ciudadanos, especialmente a los católicos, a implicarse activamente en la vida pública para construir un orden internacional más seguro, mientras en España el régimen de Francisco Franco trata de cerrar la crisis provocada por el Congreso de Múnich permitiendo el regreso de algunos opositores desterrados, en un contexto marcado por la conflictividad social con el recuerdo de la huelga minera asturiana, la emigración masiva hacia Europa, las tensiones internacionales simbolizadas por el Muro de Berlín y las contradicciones culturales del franquismo, que premia internacionalmente obras como Viridiana de Luis Buñuel mientras las censura en el país, coincidiendo además con la apertura del Museo Picasso.
Con la caída inminente de la Segunda República, miles de refugiados se hacinan en el puerto de Alicante esperando una evacuación que no llega debido al bloqueo naval impuesto por las fuerzas de Francisco Franco, mientras el avance definitivo del ejército sublevado y la toma de ciudades clave como Madrid certifican la derrota republicana tras el fracaso de las negociaciones impulsadas por el golpe del coronel Segismundo Casado y la división interna del bando leal, que culmina con el exilio de figuras como Juan Negrín; en este contexto, el nuevo régimen prepara la represión mediante la Ley de Responsabilidades Políticas, que prevé sanciones, depuraciones e incautaciones contra quienes apoyaron a la República, al tiempo que el miedo, la desesperación e incluso los suicidios se extienden entre los vencidos ante la certeza de represalias, en una España devastada por la guerra.
El arquitecto y divulgador Luis Lope de Toledo recorre Madrid y otras ciudades para mostrar cómo la Guerra Civil está destruyendo el patrimonio arquitectónico español.
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