Hay quien dice que echar de menos es el sentimiento más bonito que existe, un mal necesario que te vincula con aquello que realmente quieres.
Y sí, ciertamente, aquello que amas, ya sea rutinario o extraordinario, es el engranaje que mueve una vida que, a golpe de experiencia sigue adelante buscando más para amar y que le mantenga a flote.
La percepción del paso del tiempo es la perfecta justificación para mirar a los lados, y encontrar figuras que, sin querer, quieres, y valoras, y reconoces su importancia, su compañía, ya sea en este preciso instante o en forma de recuerdo, y ahí te das cuenta de que, efectivamente, echas, o echarás de menos.