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Antes de que existiera lo que hoy conocemos como eje central y cuando la ciudad de México no era tan grande…ahí donde esta la fuente de los Arcos de Belén, alrededor de las 8 de la noche la gente podía ver a un señor muy elegante
Y Que siempre estaba ahí, de pie en la esquina y parecía estuviera esperando algo…
Dice la tradición que lo veían muy seguido. Dicen que este elegante hombre en realidad, era un catrín.
Siempre vestido de negro, también usaba sombrero negro, guantes blancos y un bastón igualmente muy fino y elegante; aunque el bastón no lo usaba para apoyarse pues no tenía la apariencia de ser un hombre viejo o encorvado, si no que lo usaba como un complemento de su elegante y distinguido atuendo propio de los catrines.
Todos, tenían una rara sensación sobre este catrín, y por ello, no se le acercaban.
Una leyenda que ha sido transmitida a lo largo de miles y miles de veces de ser contada, como marca la tradición al calor del hogar para entretener a los escuincles o los nietos, o cómo un cuento también utilizado para antes de la hora de dormir, acompañado de un baso de café con leche, y para hacer honor al estado de Veracruz con una deliciosa bomba con nata… también esta leyenda se solía contar en las noches de fogata por los caminantes después de una larga jornada y en ocasiones hasta por soldados para amenizar sus noches…
esta leyenda cuenta que haya por los años de 1618, en villa de córdoba de los caballeros, hoy la actual ciudad córdoba en Veracruz vivía una célebre mujer, una joven que nunca envejecía a pesar del paso de los años…
Nadie sabía de quien era hija; y todos la llamaban la Mulata.
La mayoría creían que la mulata era una bruja…
La leyenda de la calle de don Juan Manuel, hoy calle de república de Uruguay, es una de las más antiguas y tradicionales de la ciudad de México, y es un pretexto ideal para recorrer esta calle, por que no echarle un vistazo a la casa marcada con el número 90 de esta calle…ya es cosa de cada quién si es de día o a las once de la noche…
La campana sin lengua o badajo, fue cargada en un barco de tantos que partían para la nueva España.
Llegó a México donde debía de extinguir su condena, y aquí estuvo arrinconada en un corredor de palacio, en el cual todos la observaban con admiración, un poco de temor y respeto.
El virrey, don Juan Francisco de Güemes y Horcasitas, primer conde de Revilla Gigedo, concluyó la reposición del Palacio comenzada en tiempo de otro Virrey, La Cerda, y considerando que aquella campana no podía estar ociosa, pero sin atreverse a ponerle badajo por no contravenir las órdenes de España, la destinó a ser colocada arriba del reloj, y en ese sitio muchos la conocieron pues allí permaneció hasta el mes de diciembre del año 1867.
Entonces se mandó fundirla; pero al verificarlo se descompuso el metal, y así acabó la histórica campana, que duró 337 años, y que además fue el origen de una célebre leyenda y un muy original destierro.
LA VIERGEN DEL PREDÓN
Sucedido de la calle del Arzobispado, hoy de la Moneda.
Esta leyenda dice que La imagen que contemplamos en el altar que está detrás del coro – nos contaban los abuelos - , que tiene a sus lados al Señor San José y a Señora Santa Ana, cubierta de magnífico cristal y con un marco de plata , fue pintada en una puerta muy antigua, y esta puerta perteneció a un calabozo de la inquisición.
Varias de las casas y calles de nuestra ciudad de México tienen un origen histórico, proveniente de aquellos viejos títulos de nobleza otorgados en la época de la colonia por el rey de España.
Pero Por ahora no ocuparemos de un palacio azul.
Esta casa a la casa a la que nos referimos, es antiquísima y pocas noticias que se tienen de ella.
Su existencia se remonta hasta el siglo XVI.
La casa de los azulejos. Una de tanas crónicas que viven en el centro histórico de nuestra ciudad de México.
Chignahuapan se encuentra al norte del estado de Puebla y a unos 187 kms y a unas 2 horas y media más o menos desde la ciudad de México, se encuentra en la región de la sierra norte de Puebla.
Por supuesto Chignahuapan Nos sorprende con la gran cantidad de talleres dedicados a la producción de esferas navideñas.
Su palacio municipal que cuenta con un deslumbrante mural, que nos cuenta todo lo que hay que saber de Chignahuapan.
La parroquia de Santiago Apóstol. Fundada en el siglo XVI cuanta con una fachada de gran colorido hecha de argamasa.
Su impresionante escultura de la virgen de la inmaculada concepción, que mide solamente 14 metros de altura
La laguna de Chignahuapan, que además de dar nombre a este pueblo mágico, es famosa por su festival de la luz para la celebración de día de muertos, y dos grandes torneos de pesca que ahí se realizan cada año. Pero, además esta leyenda es conocida también por la leyenda de la sirena tlanchana.
En la antigüedad, en la laguna de Chignahuapan que del náhuatl se traduce como “lugar sobre las nueve aguas” existía una enorme variedad de peces y fauna acuática, por lo que los pobladores de la zona se caracterizaban por ser pescadores, ellos iban y venían por sus aguas, bendecidos con numerosos peces en cada uno de sus viajes de pesca. Las mujeres, los ancianos y los niños no participaban en esta actividad, ellos solo vendían e intercambiaban el fruto del trabajo de los hombres pescadores y hacían tapetes y canastos con las fibras de plantas de la laguna.
Algunos pescaban desde temprano, pero había otros que preferían la pesca nocturna, sin embargo, en cualquiera que se eligiera, era un trabajo un tanto aburrido, inmerso en la soledad de la laguna, alejado de la orilla y a la espera de los peces. Al centro de la laguna había un islote; una piedra saliente o quizá muchas raíces juntas, se cuenta que en él algunos pescadores se vieron atraídos a acercarse y observaron a una mujer que peinaba su larga cabellera, ensoñados se sentían cada vez más y más atraídos, ella llevaba un collar de flores que adornaba su pecho y, en su cabeza llevaba algo parecido a una corona, los pobladores la llamaron Tlanchana, criatura del agua, dueña y señora de la ciénega. Ella era la madre y creadora de todo lo que había en la laguna, muchas veces se presentaba como una mujer normal, pero muchas otras veces la mitad inferior de su cuerpo se veía como la cola de una serpiente negra.
Los pescadores decían que ella solía llamarlos y los invitaba a vivir con ella al centro de la laguna, encantándoles y nublando su juicio, pero huían de ella, todos decían que ella era muy amable, algunos otros más valientes incluso mantenían conversaciones con ella.
Con el paso del tiempo y la llegada de nuevas personas al lugar, la historia de la Tlanchana fue desapareciendo y su figura se satanizó por la idea de que ella tenía cola de serpiente negra y eso, para muchas personas era una presencia demoníaca, por lo que después se cambió su historia y pasó a tener cola de pez y en la tradición fue llamada "la sirena Tlanchana".
Producción, Edición, Realización y Locución: Arturo Islas V. O. 2022
https://www.locutormx.mx/
Muchos de nosotros, somos aficionados a las mascotas y sin duda disfrutamos de su compañía. Especialmente es muy generalizado el gusto por los perros. Amigables y cariñosos compañeros, especialistas en aligerar nuestros días, que también nos protegen y nos ayudan en muchísimas labores de trabajo, de rescate y de protección, sin duda son un gran compañero en la vida de los seres humanos. Y lo son desde tiempos muy remotos.
Particularmente en México la raza del xoloitzcuintle ha sido venerada desde tiempos prehispánicos, ya que según cuanta la tradición, los dioses crearon al xoloitzcuintle para que acompañara a los hombres después de su muerte a través del largo y difícil camino por el inframundo o Mictlán, cómo se conoce en la cultura azteca.
Y es así como nace la leyenda del xoloitzcuintle…
Cuenta la tradición que, La función más importante a cargo del noble xoloitzcuintle, era la de ayudar a pasar a las almas por un profundo y caudaloso rio que atraviesa la tierra de los muertos (Mictlán), en el primer nivel o paraje del Mictlán, se encuentra itzcuintla, ahí habitan los xoloitzcuintles que esperan atentos y con gran valentía a que lleguen las almas de sus amigos humanos y entonces brindarles su compañía, orientar sus pasos y con su ayuda y guía aminorar los peligros del Mictlán para que las almas de los difuntos llegarán a salvo al otro lado. Esta ayuda del valiente y noble xoloitzcuintle solamente ser recibía si aquella alma había tratado bien a los perros en vida. Pero si la persona en vida había tratado mal a los animales, especialmente a los perros, el xoloitzcuintle se negaría a ayudarlo a pasar. por lo cual aquella alma perecería y no sería capaz de cruzar el Mictlán y quedará vagando en el inframundo por la eternidad.
La leyenda dice, que, si el xoloitzcuintle es de color negro, no podrá llevar a las almas del otro lado del río, pues su color indica que ya a ayudado a suficientes almas para llegar a su destino. Si es de color blanco, tampoco puede ayudar a las almas a cruzar pues al ser de color blanco o de un gris muy claro significa que todavía es muy joven y no ha alcanzado la madurez suficiente para lograr ayuda a las almas a cruzar.
Solamente cuando son de color gris, podrá lleva a cabo su importante misión.
Así es como nuestros antepasados nos heredaron por medio de la cultura y la tradición, el amor y el respeto por estos bellos animales que además de ser parte de nuestra vida, también nos acompañan y nos guían en la muerte.
Producción, Edición, Realización y Locución: Arturo Islas V. O. 2022
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Hace mucho tiempo, en una tarde de verano. El gran dios Quetzalcóatl pensó que sería una buena idea visitar la tierra para dar un paseo y conocer de cerca sus maravillas. Cómo no podía bajar a la tierra con su aspecto de serpiente emplumada. Adoptó la forma de un hombre común para así poder pasar desapercibido ante la mirada de otros hombres.
Caminó desde el alba hasta el ocaso, visitando varios poblados y maravillándose con la belleza de la naturaleza que encontraba en su camino. Caminó otro poco y otro poco recorriendo verdes campos, escalando montañas, nadando en hermosos lagos y también recorriendo los más furiosos desiertos.
Así siguió caminando hasta que la oscuridad de la noche abrazó la tierra. Las estrellas iniciaron a cintilar una por una, de pronto en lo alto brilló la luna aminorando la espesa oscuridad. En ese momento Quetzalcóatl pudo ver nuevamente y se sentó en una piedra para tomar un descanso, pues debido a la emoción provocada por cada descubrimiento, había olvidado comer y descansar, como es natural para el cuerpo humano, para ese entonces ya sentía fatiga, sed y hambre.
A poca distancia de la piedra donde se había sentado, un pequeño conejo salió de su madriguera para alimentarse. Ante la noble respuesta del conejo Quetzalcóatl se quedó completamente sorprendido y conmocionado. Entonces tomó al conejo entre sus manos y lo alzó hasta alcanzar la luna y allí quedó estampada la figura del conejo.
Desde entonces podemos ver en la luna redonda la imagen de aquel bondadoso conejo.
Producción, Edición, Realización y Locución: Arturo Islas V.O. 2022
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