La Chiva, ese viejo camión de escalera que sigue trasegando las trochas y caminos polvorientos de las montañas, las veredas, los pueblos y paisajes colombianos, ese colorido bus de línea que ha transportado a campesinos, indígenas, afros, mestizos y turistas, abarrotado de corotos, mercados, frutas y café, fue inmortalizado por Cecilia Vargas Muñoz, una artista huilense que con sus manos y trozos de arcilla creó una de las obras emblemáticas del país, las chivas de barro que hoy son tal vez, la artesanía que identifica a Colombia en el mundo.