Jesucristo no fue a la cruz a pagar por tus pecados y los míos sin antes orar por los suyos y los que habrían de creer. No solo el pago por nuestros pecados y vida eterna, si no también oró por cada uno de nosotros, por su iglesia, por los suyos para ser guardados de este mundo, por unidad y para que tengamos completo gozo en Él.