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  • Antonio Sundas (Crypto Finance, grupo Deutsche Börse): quién guarda el bitcoin de los bancos
    Hoy nos vamos al otro lado de esta industria: no al de los que compran bitcoin, sino al de los que guardan el bitcoin de los bancos. Antonio Sundas es Senior Sales Manager de Crypto Finance, la compañía suiza de custodia y negociación de activos digitales que pertenece al grupo Deutsche Börse, la bolsa alemana. Italiano afincado en Madrid, es una de las voces de referencia en activos digitales para la banca en España, Italia y Brasil: en BBVA Suiza contribuyó al lanzamiento de la primera plataforma de custodia y negociación de activos digitales de un banco de primer nivel de la eurozona, y en una gran reaseguradora cerró el primer contrato de reaseguro jurídicamente vinculante sobre cadena de bloques. Es también profesor universitario. Y antes de empezar, Carlos hace una confesión que vale como retrato del sector: llevaban intercambiando mensajes desde el 11 de mayo y se les habían caído nueve fechas por el camino.
    DE QUÉ SE HABLÓ
    EL CRIPTOTEST, Y RESPONDE CON UNA METÁFORA FUTBOLÍSTICA Y UNA IMAGEN QUE DESARMA. Se declara criptofan, y la razón es la edad de esto: «esto es un niño que está empezando a caminar, y se va adaptando, y gracias a los marcos regulatorios está entrando cada día más en las instituciones financieras». Y por qué fan y no maximalista ni escéptico: «prefiero posicionarme como fan, como fan de un equipo, como podría ser mi equipo, la Fiorentina, que en este momento va muy mal. Estoy siempre ahí a mirar el partido sufriendo».
    QUÉ ES LA CASA A LA QUE PERTENECE. La bolsa alemana, con sede en Fráncfort, es un conglomerado de una veintena de empresas que cubren el mercado tradicional entero: fondos cotizados, acciones, bonos, derivados. Es la segunda bolsa más grande de Europa. Crypto Finance es una de esas empresas, y trabajan hoy con 42 bancos.
    Y CÓMO EMPEZÓ TODO ESTO EN LA BANCA, CONTADO CON LA FRASE QUE LO DISPARÓ. «Al principio fue el banco que dijo: estamos perdiendo muchos millones cada día, ¿adónde se van? Se van a los exchanges, o se van a las finanzas descentralizadas. ¿Cuál es la razón? Bueno, montamos una plataforma que nos permita negociar criptomonedas.» Esa fue la razón por la que un gran banco español entró en este mundo desde Suiza hace siete años, con él dentro. Pero la razón de fondo no fue comercial: «fuera de la parte de negocio, la razón principal es la parte regulatoria», y cita el marco suizo, que existía desde 2016, frente a Europa, que llegó mucho más tarde y acabó de llegar con el reglamento europeo de criptoactivos.
    EL BLOQUE DE LAS MONEDAS ESTABLES, QUE ES LA NOTICIA DEL PROGRAMA, Y LLEGA CON FECHA. Lo que les ha tenido ocupados cinco meses, dice, son los pagos. Y el dato que lo justifica es el desequilibrio: el mercado global de monedas estables está denominado en dólares en más del 99 por ciento. Sobre su tamaño y sobre el volumen que mueven dio cifras que la transcripción no permite fijar con seguridad en sus unidades, así que no se reproducen aquí como dato; lo que sí dijo con claridad es la comparación, que ese volumen en cadena ya supera el de las dos grandes redes de tarjetas juntas, y que las consultoras proyectan crecimientos anuales muy altos. Y añadió una observación que explica el negocio mejor que ninguna cifra: que las tesorerías de las emisoras privadas, que son empresas jóvenes, acumulan más reservas que algunos Estados europeos, y que en un año de tipos altos una de ellas obtuvo miles de millones de beneficio neto solo por invertir esas reservas, que son los depósitos de sus usuarios. «Imaginaos qué negocio tan sencillo pero tan necesario.»
    Y DE AHÍ SALE LA RESPUESTA EUROPEA, QUE ES UN CONSORCIO DE BANCOS. Se llama Qivalis, reúne 37 bancos de 15 países y entre ellos nombró a CaixaBank, BBVA, UniCredit, ING, BNP Paribas e Intesa Sanpaolo. Lo interesante no es la lista, es por qué se juntaron, y lo contó él: varios de esos bancos habían empezado por su cuenta a desarrollar su propia moneda estable, y el consorcio los unió con un argumento, «no hacemos cada uno la suya, porque si no creamos una fragmentación que nos pone muy difícil combatir este monstruo del dólar». Él mismo recibió una llamada hace años para entrar en ese proyecto.
    Y AQUÍ CONVIENE AÑADIR LO COMPROBADO, PORQUE DA LA RAZÓN AL INVITADO Y AFINA EL CALENDARIO. Cuando dice que el consorcio acaba de obtener su licencia está hablando de algo de hacía cinco días: el banco central neerlandés lo autorizó como entidad de dinero electrónico bajo el reglamento europeo el 14 de octubre de 2026. El consorcio arrancó en septiembre de 2025 con nueve bancos y en mayo de 2026 se sumaron veinticinco más, hasta los 37 actuales. Dos precisiones que importan a quien escuche esto desde casa: la autorización no pone todavía ninguna moneda en circulación, porque antes hay que publicar el documento informativo que exige la norma; y el consorcio ha dicho que no va a vender su moneda directamente al consumidor, sino distribuirla a través de bancos, casas de cambio y proveedores de pagos.
    Y LA PLATAFORMA QUE LANZAN ELLOS, QUE ES LA CONSECUENCIA PRÁCTICA. Una plataforma de pagos que complemente la de negociación y permita a esas entidades hacer pagos internacionales «en segundos y a coste de cadena de bloques: pocos euros y pocos minutos, contra los costes de hoy».
    UN APARTE QUE CARLOS APROVECHA BIEN. Le dice que el nombre de la empresa de su invitado tiene bastante que ver con un proyecto personal suyo, Cryptofinanzas Libres, «lo único que lo diferencia es libres, porque vosotros os dirigís a bancos e instituciones y en mi caso yo me dirijo a particulares».
    EL SÁNDWICH, QUE EXPLICA POR QUÉ UNA CIFRA DE CAPITALIZACIÓN ENGAÑA. Hay pagos en los que la moneda estable es solo el paso del medio: «imaginad un sándwich, con dos partes de pan y el jamón en medio. El jamón es la moneda estable, y las dos partes son las dos monedas convencionales». De ahí la consecuencia: «algunas parecen que tengan una capitalización baja, pero eso no significa que no hayan sido transaccionadas continuamente».
    LA GUERRA A DOS NIVELES, Y ES UN MAPA ÚTIL. «Aquí hay una guerra en dos niveles. El primero es la cadena: ¿cuál va a ganar? Puede ser una de las públicas, la que dé más seguridad, descentralización o rapidez. O puede ser que ganen las privadas, que dan un concepto diferente porque son permisionadas, solo para miembros aceptados. Y el segundo nivel es cuál moneda estable va a tener la mayor importancia.»
    Y EL CASO DE BRASIL, QUE ES DONDE DICE QUE ESTÁ PASANDO TODO. Van a lanzar allí con uno de los bancos más grandes del país, y describe tres monedas estables locales con estrategias distintas. Aquí hay una cifra que conviene leer con mucho cuidado, porque es una oferta de rendimiento: contó que una de ellas ofrecía en torno a un 15 por ciento, y que descontada la inflación podía quedar en un 9, y que eso ya resulta atractivo para un inversor europeo. Lo que no se dijo en antena y hay que decir aquí: ese rendimiento viene de que los tipos de interés en Brasil están muy altos, está denominado en la moneda brasileña y, por tanto, quien lo cobre asume riesgo de tipo de cambio, riesgo de que esos tipos bajen y riesgo del emisor. Una rentabilidad en una divisa que puede depreciarse no es una rentabilidad asegurada en euros, y esto no es una recomendación de inversión.
    LA CUSTODIA, EXPLICADA COMO SI FUERA PARA UNA ABUELA, Y ES EL MEJOR TRAMO DEL PROGRAMA
    Hay dos modelos. La custodia delegada: «vosotros hacéis toda la parte técnica de gestión de llaves y de seguridad, y nosotros, el banco, gestionamos toda la parte de cliente», con una salvaguarda de privacidad que explicó así: «que nunca, en ningún momento, el proveedor tenga que saber cuántos bitcoins tiene Carlos». Y el otro modelo: que el banco desarrolle la tecnología internamente, pero usando la infraestructura del proveedor.
    Y POR QUÉ MUCHOS BANCOS ELIGEN DELEGAR, CON EL COSTE DICHO EN VOZ ALTA. «La parte técnica del monedero a veces no es algo que al banco le interese gestionar, porque es un coste muy importante: se habla de equipos de diez personas, y también de un riesgo de seguridad muy importante.»
    Y LA COMPARACIÓN QUE LO HACE ENTENDIBLE: POR QUÉ UN BANCO NO PUEDE USAR UN MONEDERO DE NAVEGADOR. Para un particular, instalarse un monedero es generar una clave privada y poco más. «Pero para un banco es complejo, porque por cada departamento y por cada función tienes que tener operaciones claras que el regulador conozca bien.» De ahí su conclusión: «son proyectos a diez o veinte años, pero que implican que haya proveedores muy especializados, porque aquí no se puede hacer ni un error, y las amenazas en este mundo son muchas». Carlos lo remata con el argumento que lo cierra: en un banco no puede haber un único punto de fallo, una sola frase semilla que dé acceso a decenas de miles de millones.
    Y EL EJEMPLO CON EL QUE SE ENTIENDE DEL TODO, QUE LO TRAE CARLOS. Que el bitcoiner más conocido del mundo, con cientos de miles de bitcoins en la tesorería de su empresa cotizada, no los guarda él ni los guarda su propia empresa en un monedero de bolsillo: también usa custodia delegada. Carlos nombró un posible custodio pero dudó en antena, así que queda como lo que es: esa compañía ha declarado públicamente que trabaja con custodios profesionales, y quién sea cada uno se comprueba en sus propios informes, no aquí.
    Y LA CAPA QUE CASI NADIE SABE QUE EXISTE. El banco no solo contrata al custodio: contrata además a empresas especializadas únicamente en vigilar las transacciones y la prevención del blanqueo de capitales. «El banco no solo nos tiene a nosotros: tiene a otras dos o tres, que están ahí solo para eso.»
    Y DE AHÍ SALE EL ARGUMENTO QUE LE DA LA VUELTA AL TÓPICO MÁS REPETIDO DE ESTE SECTOR. «Mucha gente cree que los bitcoins pueden facilitar el comercio criminal. En general puede ser, y ha sido utilizado: es una realidad. Pero lo que estamos construyendo en el sector financiero con estos bancos es exactamente lo opuesto. Un banco que recibe un bitcoin tiene herramientas que le pueden decir, por cada satoshi, en toda la vida de ese mismo satoshi, dónde ha pasado, cómo y por qué.» Y la comparación que lo remata: «eso es lo opuesto de lo que pasa con el dinero en efectivo. Si yo voy hoy al banco a depositar cien euros, nadie sabe de dónde viene ese papel». Conviene retener las dos caras de esa misma moneda, porque las dos son ciertas: lo que para un banco es una ventaja de cumplimiento es, para un particular, exactamente la razón por la que una cadena pública es más rastreable que la contabilidad de toda la vida.
    LAS MONEDAS DIGITALES DE BANCO CENTRAL, Y SU RESPUESTA ES DE UN REALISMO INCÓMODO
    Carlos le plantea el escepticismo de la comunidad más nativa, que ve en ellas el control absoluto y el fin de la privacidad, y le pregunta si habrá una batalla con las monedas estables privadas o si resolverán problemas distintos. Respuesta: lo segundo. «A veces las cosas más sencillas son las más justas.»
    Y entonces viene el realismo. «¿Cuando salió al mercado el chatbot más famoso, tú crees que tanta gente se preocupó de no ponerle datos privados? El noventa y cinco por ciento no tocó nada. Imaginaos en diez o quince años: si el banco central tiene una solución que te ahorra tiempo, que es más fácil y que de muchas formas te ayuda, al final a mucha gente se le va a imponer. Igual que ocurrió con las redes sociales: los primeros años, vosotros sabéis cómo han utilizado vuestros datos.»
    Y la frase sobre los datos, que es la mejor del tramo: «la gasolina de hoy son los datos, un recurso del que nadie sabe realmente el valor que tiene y del que las empresas saben perfectamente el valor que tiene. Hacer una buena segmentación vale un dinero impresionante. Y esa segmentación te la crean las redes sociales con tus datos, que tú les has dado gratis. O bueno, no tan gratis: ellos te han dejado usar su plataforma. Pero nada es gratis en ese mundo.» Sobre el calendario fue concreto: que los movimientos del banco central europeo se verán sobre todo en 2027, que la aplicación será primero entre empresas y entre bancos, y que también hay planes hacia el cliente final.
    Y LA SALIDA QUE SEÑALA PARA QUIEN QUIERA PRIVACIDAD HOY, QUE ES NOTABLE VINIENDO DE DONDE VIENE. «Toda la parte de finanzas descentralizadas está lejos de lo que los bancos van a querer hacer, pero ya hoy cada uno de vosotros puede hacerlo, y no hay absolutamente ningún problema: crear tu propia identidad en la cadena con privacidad, usar tu dinero de forma anónima e interactuar con toda una clase de servicios.» Lo dice un ejecutivo de custodia institucional de la bolsa alemana.
    EL REGLAMENTO EUROPEO: ¿HA LIMPIADO EL SECTOR O SOLO LO HA ENCARECIDO?
    Su respuesta empieza desviándose a Brasil, y el dato es duro: «la regulación que realmente ha limpiado el mercado ha sido la brasileña». Cuenta varias resoluciones de 2026 y un plazo que, dijo, vencía en diez días: que toda institución que preste servicios de activos digitales allí tenga un capital mínimo de cinco millones de dólares. «Y ahí has limpiado a todas las instituciones de países latinoamericanos que dicen: nosotros no podemos aparcar cinco millones en Brasil solo por capital. Ha limpiado todas las pequeñas.»
    En Europa, su balance es favorable y la razón es concreta: «es una regulación que funciona como pasaporte en muchos países, y ha ayudado a crear un marco claro que a mi empresa le ha ayudado muchísimo a definir cómo desarrollamos la tecnología. Antes era cada país, otras preguntas, otras preocupaciones, y bancos que nunca movían ficha, porque no se sabía: vale, podemos invertir ahora en esto, pero si mañana cambia, ¿qué?». Mencionó también que una gran casa de cambio internacional ha sido la principal damnificada en materia de licencias, con una cautela que él mismo puso, que no se sabe si algo cambiará; quien quiera comprobar el estado de cualquier licencia puede hacerlo en los registros públicos de los supervisores, y por eso aquí no se da por hecho. Y señaló dónde sí se ha frenado: «en soluciones un poco más innovadoras las cosas han sido más lentas. Hay mucho trabajo que se puede hacer en los NFT y en las finanzas descentralizadas, que es realmente poner músculos a la finanza tradicional».
    LA TOKENIZACIÓN: QUÉ FUNCIONA DE VERDAD Y QUÉ SIGUE SIENDO HUMO
    El contexto, que él vivió desde dentro: hace seis años había expectativas enormes y en 2021 llegó la burbuja, con empresas de tokenización cerrando rondas millonarias. «El problema es que fue un ejemplo de que, si una tecnología llega mucho antes que la regulación, el mercado puede sufrir las consecuencias.» Y el paralelo que hace a continuación es suyo y es bueno: «creo que es un poco lo mismo que estamos viendo con la inteligencia artificial, solo que la inteligencia artificial es mucho más: nosotros tocamos al sector financiero, y la inteligencia artificial toca a todos los sectores».
    Lo que sí se mueve son las acciones tokenizadas. Contó que su grupo invirtió 200 millones en una gran casa de cambio precisamente porque había desarrollado esa infraestructura, y que es «el único momento histórico en el que han llegado primero las casas de cambio». Las ventajas que señala son tres: mercado abierto todos los días a todas horas, a veces más barato, y sobre todo más accesible, «porque nosotros, inversores europeos, tenemos ciertos accesos, pero un inversor de Asia o de India a veces no puede acceder a ciertos activos tradicionales, o los tiene mucho más caros».
    Y QUIÉN GANA DE VERDAD CON ESTO, QUE NO ES QUIEN PARECE. «El cliente final probablemente ni va a ver el cambio. Es el banco el primero que va a ver una ganancia espectacular: una, en la emisión de nuevos activos; y otra, en la transaccionalidad de esos mismos activos.» El mecanismo tiene nombre, el intercambio atómico: cuando tienes una moneda estable y un activo tokenizado, el intercambio ocurre en segundos, «y a día de hoy hay tres intermediarios y a veces horas o días». Y entre esos intermediarios están las cámaras de compensación, «que por eso son las que más se tienen que interesar: si va a cambiar todo el mercado y ellas no se ponen al día, lo va a hacer otra entidad». La de su propio grupo gestiona en el mundo tradicional una cifra del orden de los veinte billones de euros, y Carlos aporta el dato concreto del momento: que esa filial ha ampliado la custodia de criptoactivos de dos a ocho, de modo que un cliente institucional puede tenerlos en una sola cuenta, al lado de los bonos.
    El estado real, sin adornos: «al día de hoy muy pocos bancos tienen acciones tokenizadas. En Europa, casi cero. En Latinoamérica, algunos. En Estados Unidos se están moviendo». Y su previsión: que de aquí a cinco años sea lo normal. Sobre si desplazarán a las bolsas tradicionales, no: «van a coexistir, y además esas bolsas se están adaptando para ser competitivas».
    SU MENSAJE FINAL
    «Todo esto es algo que a veces tiene mucho marketing y que se ha exagerado por lo bueno y por lo malo. Pero la realidad es que en el mundo financiero estamos construyendo las cosas de forma inteligente, muy controlada por los reguladores y por los bancos, y sin prisa. Y lo que ha pasado en varios países hasta hoy, con casos recientes de tokens vinculados a figuras políticas, en los mercados que yo estoy ayudando a construir no pasa. ¿Por qué? Porque los profesionales han creado esta forma de trabajar.» Y el cierre, que es lo mejor que puede decirle a quien esté escuchando con dudas: «si queréis entrar en este mundo, ya no os van a tratar como tontos, como me pasó a mí y a otros compañeros hace seis años: os van a tratar como personas que están interesadas en el futuro».
    Y una frase suya que resume cómo trabaja, y que explica por qué no le gustan ni los escépticos ni los maximalistas: «nosotros no tratamos de convencer a nadie. Entramos en una sala, enseñamos números y modalidades, y decimos cómo ahorrar y ganar más». Más la imagen con la que explica el orden de las cosas: ayudan a empresas de este sector a poder tener algún día una conversación con un banco, «porque si el banco no tiene ni una custodia, es como decir: yo quiero irme a la Fórmula 1, pero ni tengo un coche».
    EL CRIPTOENIGMA, Y ES EL MEJOR CONSTRUIDO DE TODA LA SERIE
    Nos fuimos al siglo XVI. A la gran feria de Fráncfort llegaban mercaderes de media Europa, cada uno con su propia moneda: florines, táleros, ducados, piezas de aquí y de allá, cada una valiendo lo que dijera quien la llevaba en el bolsillo. Un caos en el que nadie sabía lo que valía nada. Hasta que un grupo de comerciantes se sentó y decidió poner orden, fijando por primera vez unos tipos de cambio comunes y obligatorios para todos. La ciudad era Fráncfort, la fecha el 9 de septiembre de 1585, y de aquella reunión nació la Bolsa de Fráncfort, que lo cuenta así en su propia página de historia.
    Y fijaos en las vueltas que da la vida: 440 años después, esa misma institución compra una empresa suiza de bitcoin, la de nuestro invitado, y pone a su filial de compensación a custodiar ocho criptomonedas. La historia no se repite, pero rima. Nació para ordenar un caos de monedas y cuatro siglos y medio después se ha metido en la siguiente ola.
    EL CRIPTOCONSEJO
    Desde 1585, cada vez que ha habido demasiadas monedas y nadie sabía en quién confiar, alguien se ha ofrecido a ponerlas en orden y a guardarlas. A veces merece la pena, y a veces es justamente así como se pierde el dinero. Así que antes de dejar tus monedas en manos de alguien, hazte la pregunta que nuestro invitado se hace todos los días: si mañana desaparece el que las guarda, ¿sigo teniendo algo?
    ENLACES DEL INVITADO
    Crypto Finance, en el grupo Deutsche Börse. Él se ofreció en antena a atender dudas a través de su perfil profesional en LinkedIn.
    ESTE PROGRAMA EN EL ARCHIVO DE CRYPTOCAPITAL
    El criptoconsejo de hoy es la misma pregunta con la que arrancó esta etapa del programa. El 9 de enero de 2023, en la primera emisión, el primer invitado dejó el aviso que ha recorrido todo el archivo desde entonces: si no tienes tus claves, no son tus criptomonedas. Ciento cuarenta y ocho programas después, un ejecutivo de custodia institucional viene a contar cómo se hace eso a escala de banco, y la pregunta que queda es exactamente la misma.
    Y su reflexión sobre los datos como combustible, y que nada es gratis, cierra el hilo más largo de toda la serie. Esa idea aparece en el primer programa, vuelve el 6 de febrero de 2023 convertida en la imagen de recibir dividendos de las aplicaciones que usas, el 20 de febrero en la del caramelo que nos daban en la boca, y el 6 de marzo en una definición: que la web3 no es tanto tecnología como filosofía, devolver al usuario parte del valor que genera. Hoy la dice la bolsa alemana.
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    55 min
  • Rodolfo Andragnes (LABITCONF): tenía bitcoins.com antes de que existiera Bitcoin
    Cruzamos el Atlántico para hablar con el hombre que montó la conferencia de Bitcoin más antigua del mundo que sigue en pie. Rodolfo Andragnes es fundador y organizador de LABITCONF, la Conferencia Latinoamericana de Bitcoin, que arrancó en 2013 junto a Franco Amati y Diego Gutiérrez Zaldívar y que celebra su decimocuarta edición los días 30 y 31 de octubre en Buenos Aires. Es también cofundador de la ONG Bitcoin Argentina, que dirigió y después presidió, y está detrás de la Fundación Bitcoin Iberoamérica, de Espacio Bitcoin, de La Bitcoineta y de Blockchain4Humanity. Entra desde Buenos Aires, con un mate en la mano que Carlos le comenta en directo, y corrige la presentación en la primera frase: no es la conferencia más antigua de América Latina, es la más antigua del mundo.
    DE QUÉ SE HABLÓ
    LA HISTORIA QUE PARECE INVENTADA Y NO LO ES. En el año 2000 registró el dominio bitcoins.com para un proyecto propio de acumulación de puntos, cuando Bitcoin no existía. Durante años, cada vez que renovaba el dominio buscaba la palabra en internet y el resultado era siempre el mismo: cero. Y el detalle de época es delicioso: «no googleaba, porque no sé si había Google, pero le altavisteaba». Por qué con la ese final: porque en su proyecto «acumulabas bitcoins, dólares y euros». En 2011 apareció un comprador, Mt. Gox, en un momento que él sitúa con precisión: «entré en un momento donde el bitcoin venía de valer 32 a valer 10, entonces ya estaba, ya se terminó». Cobró la mitad en dólares y la mitad en bitcoins, y la frase que cierra la anécdota es la mejor: «algunos bitcoins vienen desde entonces». Lo volvería a vender, dice, al cien por cien. Y no tenía una cartera de dominios: tenía ese.
    Y LA PARTE QUE CASI NADIE CUENTA ES LA MEJOR, PORQUE ES UNA TEORÍA DEL DINERO ESCRITA EN 1997. El plan de negocio que le llevó a comprar ese dominio no iba de criptomonedas, iba de puntos de fidelidad, y su tesis era esta: «el concepto principal era que no importa tanto el valor que le pones atrás al punto, si una milla aérea equivale a 30 centavos, sino cuán útil era esa milla. Si solo la podés usar en el avión, que valga un dólar, bien. Pero si la pudieras usar en cualquier cosa, aunque valiera 30 centavos tendría mucho más valor, porque puedo usarla para comprar pan. Ya el concepto de que el valor no está en la unidad económica, sino en qué podés hacer con esas unidades». Alguien escribió eso once años antes de que existiera Bitcoin.
    Y SU HONESTIDAD CON ESA HISTORIA MERECE SUBRAYARSE. «Mi historia es rara por haber sido la primera persona en usar ese nombre, pero no porque yo pensé el nombre: no soy meritorio de lo que sucedió con Bitcoin.» Lo atribuye a la suerte, al destino o a Dios, y cuenta que Satoshi Nakamoto, según él, barajó dos palabras antes de quedarse con una. Y lo que le dejó aquello: «me desprendió a todo lo que he hecho después. Me he sentido como llamado. Uno puede decir simplemente gracias y se terminó, o puede decir bueno…».
    2013, EL AÑO CERO EN AMÉRICA LATINA, CON LOS DOS ESCENARIOS QUE HABÍA QUE SORTEAR. El de fuera: Bitcoin visto como la herramienta del mercado negro a través de aquella plataforma clausurada cuyo fundador fue condenado a cadena perpetua e indultado años después. Y el de dentro: Bitcoin como una vía para esquivar el control de cambios, con la mecánica explicada paso a paso, incluida una precisión técnica que mucha gente no tiene clara: «no se mueven los bitcoins de país a país; simplemente los vendías en Argentina y obtenías el valor del mercado paralelo» en lugar del oficial. En ese contexto, dice, «tenía que salir alguien a dar un mensaje positivo sobre Bitcoin».
    LA PRIMERA CONFERENCIA, Y LA CIFRA QUE LA PONE EN PERSPECTIVA. Reunió 600 personas en 2013. «Hoy hacer una conferencia media es lograr tener 600 personas. Nosotros en 2013 tuvimos 600.» Vinieron los principales oradores del mundo, y la razón es un retrato de la época: «en el mundo había la creencia de que Argentina podía ser el país que más rápido adoptara Bitcoin, porque tenía todos los condimentos». Y la precisión que corrige el relato habitual: hubo cinco, seis o siete conferencias de Bitcoin antes de la suya, y todas desaparecieron, «sobre todo porque Bitcoin pasó a ser mala palabra» cuando el precio se derrumbó en 2014 y todo el mundo empezó a hablar de blockchain y de registros distribuidos, pero no de Bitcoin.
    Y AHORA EL ARGUMENTO MÁS CONTRAINTUITIVO DEL PROGRAMA, QUE DESMONTA UN CLICHÉ ENTERO, Y LO DICE UN ARGENTINO. «Es la mirada de afuera: bueno, como tiene la inflación. Y la realidad es que Bitcoin es muy difícil en todas partes. Porque aunque el argentino entiende perfectamente que el banco es un riesgo, y vive con esa realidad desde hace cuarenta o cincuenta años, ya tiene soluciones a eso. El argentino ya tiene su propio salvavidas: su salvavidas es el dólar, su salvavidas es el colchón, su salvavidas es no dejar el dinero en los bancos. No vivís sufriendo cuarenta años y nunca hiciste nada. Así como tiene en su ADN la creatividad financiera, también tiene en su ADN el dólar. Y entonces ahora hay que salir a defender que Bitcoin es mejor que el dólar. Y esa dificultad es tanta en Argentina como en Europa o en Estados Unidos. Con lo cual esta fantasía de que, como Argentina tiene una inflación del doscientos por ciento, entonces Bitcoin es la solución: no tanto, porque ya está el dólar.»
    LAS CUEVAS, Y UNA REFLEXIÓN SOBRE EL PODER DEL LENGUAJE QUE VALE PARA MUCHO MÁS QUE PARA ESTO. Carlos pregunta por las casas de cambio argentinas donde se compra sin presentar documentación, y él responde dos cosas. La primera, con un aviso expreso de que es una constatación y no una apología: que en España no es que no existan vías parecidas, es que no se conocen. Y la segunda es la buena, y la atribuye a Andreas Antonopoulos: «el lenguaje tiene poder. No es lo mismo decirle mercado negro que mercado celeste. Y luego le decimos dólar blue, no le decimos dólar negro: blue es mucho más suavecito. Palabra cueva: algo oscuro, algo siniestro. Y la verdad es que es una alternativa». Y la conclusión, que es la que importa: «el problema es autocreerme que soy un cuevero, o que soy un negro, por optar por esa opción, por la que defiende tu privacidad».
    LA BITCOINETA: SALIR A LA CARRETERA A EXPLICAR BITCOIN A QUIEN NO TE LO HA PEDIDO. La idea era ir por tierra en lugar de volar, para pasar por los pueblos: «si voy en ruta de mi ciudad a Rosario, paso por un montón de pueblos». Y lo que se aprende: «en cuanto te alejas de la ciudad, el mundo cambia completamente. La conciencia sobre Bitcoin es muchísima, pero en la ciudad: ahí no leen el diario principal, no escuchan la radio». Más el efecto que no esperaban: «llegando al pueblo era como, mirá, llegó esta camioneta sobre un tema. Entonces en la radio local te toman y te entrevistan».
    Y EL TRAMO MÁS HONESTO DEL PROGRAMA: ADMITE EL EVANGELISMO Y LUEGO ESTABLECE LA DIFERENCIA. «Hay algo que a un bitcoiner no le gusta, que es el concepto del evangelismo. Y la verdad es que a la larga sos medio un evangelista.» Reconoce incluso la cultura: «tenemos nuestras palabras, nuestros colores, el naranja; nuestros animales, el ave fénix; nuestras fechas, el 31 de octubre; nuestros festejos. Hay un acervo cultural. Es un culto, pero es el culto al análisis». Y entonces marca la línea: «lo que estás invitando es a ser reflexivo, a analizar, a preguntar, a debatir, a leer, a meterte en el código. Y ese es el no confíes, verifica: no hay un dios afuera. Verificá, probá, explorá». Carlos lo remata muy bien, diciendo que quien evangeliza una religión no pretende desarrollar el espíritu crítico, sino que le creas. Y él cierra: «la fe no funciona así. Tenés que tener fe en tu capacidad de análisis y en tus conclusiones». De su lista de propiedades de Bitcoin, la que más le gusta no es ninguna de las habituales: «inconfiscable, que casi es la que más me gusta a mí».
    POR QUÉ DEJÓ LA ONG QUE ÉL MISMO FUNDÓ, Y ES LA MEJOR LECCIÓN DE GOBERNANZA QUE HA PASADO POR ESTE PROGRAMA. En abril de 2025 salió de la comisión directiva, por primera vez desde 2013. La razón: «espero que no se eternice una persona en un puesto. Yo hago la conferencia, no la hago para ser el señor de la conferencia, ni fundé la ONG para ser Rodolfo el pibe de la ONG». Y lo prueba con dos hechos, no con una declaración. El primero: cuando la fundó no se puso de presidente, se puso de vicepresidente, «porque yo no me sentía la mejor persona para ser presidente». El segundo es geográfico: después de llenar con 600 personas en Argentina podría haber repetido allí con 700 y luego con 1.200, y en cambio se llevó la conferencia a Brasil, a México y a Colombia, «porque no por ser argentino la hago en Argentina, encima que yo no soy nacionalista: tiene más en común alguien del norte de Argentina con el sur de Bolivia que con el sur de Argentina». Y por qué dio la cara: «¿quién pone la cara? ¿Quién declara sus bitcoins? Si viene el Estado a preguntar: mirá, está acá, te lo declaré. Quiero ser un ejemplo positivo».
    Y POR QUÉ SE NIEGA A EMITIR SU CONFERENCIA EN DIRECTO, QUE ES UN ARGUMENTO DE NEGOCIO DEMOLEDOR. No es que no graben: graban y luego publican. «Pero la gracia de los eventos es la presencialidad. ¿Qué va a decir distinto un ponente en vivo que en línea? Lo distinto es que lo vas a tener para preguntarle. ¿Y para qué mirarías en vivo una conferencia? Estás ocho horas sentado ahí viéndolo. No lo hagas. No tiene ningún sentido.» Y la razón por la que otros sí lo hacen, dicha sin piedad: «¿sabés para qué se hace en vivo? Hay mucho ego en el tema de los eventos: mi evento fue de diez mil personas, tuve veinticinco mil oyentes en línea. Y vas y se lo dices al patrocinador. Pero ¿importa? ¿Importa cuántos vinieron a hacer networking?». Recuerda que la suya es sin ánimo de lucro y la organiza su fundación.
    EL LEMA DE ESTE AÑO ES HODL, Y NO SIGNIFICA LO QUE PARECE. Le pone cada año una palabra que funciona como concepto que atraviesa todo el programa, y antes fueron revolución, imparable o reinicio. «Cuando digo que es holístico es porque HODL no es por el tema de guardar, sino el por qué guardarías: por qué todavía hoy es importante tener bitcoins; por qué, si todo se va hacia la inteligencia artificial y hacia las monedas estables y todos están tokenizando, por qué no tenemos que hablar de Bitcoin; qué es lo que me lleva a dejarle bitcoins a mis hijos.» Y el cartel lo acompaña: más de 150 ponentes en cinco escenarios, con Saifedean Ammous, autor de El patrón Bitcoin, como cabeza de cartel, lo que Carlos ata con el lema: es el principal autor que ha escrito sobre la preferencia temporal, que en el fondo es guardar a largo plazo. El 31 de octubre hay fiesta de disfraces, y se llama HODLWIN.
    LA COMPUTACIÓN CUÁNTICA, Y ES LA MEJOR RESPUESTA QUE SE HA DADO EN ESTE PROGRAMA SOBRE ESO: SIN ALARMISMO Y SIN NEGACIONISMO
    Empieza por el método, no por la conclusión: «hay que tener un análisis crítico y científico. Y cuando vas al análisis crítico y científico, están los dos lados: el que piensa que sí y el que piensa que no». El riesgo, dice, es real: «técnicamente el riesgo existe, es latente, está ahí. Ahora, ¿cuándo se llega a eso? Y eso es futurología». Y la distinción que lo explica todo: «si me dijeras que uno más uno más dos más tres lleva al diez, hay certeza matemática de qué y cuándo. En cuántica no hay certeza matemática del cuándo, porque requiere saltos tecnológicos importantes. Y lo que se debate es cuándo se darán esos saltos. Hay científicos que dicen que nunca vamos a llegar y científicos que dicen que estamos muy cerca. ¿Quién tiene razón? No lo sé».
    Y por qué no sería apocalíptico, con una imagen que se queda: «está lleno de canarios». La idea es que un ataque así no cae de golpe sobre todo, porque afectaría primero a ciertos tipos de monedero, los que han expuesto su clave pública: «alguien movió bitcoins de tal billetera, y entonces: mirá, efectivamente, llegó el momento de hacer el cambio. No es que destruya todo: tendrá su alerta previa». Y la salida ya existe: «no tenés por qué esperar a eso. Migremos todos a cosas postcuánticas; de hecho, ya existe esa tecnología».
    Y el giro final, que es lo mejor de la media hora. Que un ataque así iría antes a por el sistema financiero tradicional que a por Bitcoin, «porque es donde más pueden ganar». Pero acto seguido pone el matiz que lo hace serio, y es el que casi nadie añade: «las instituciones tradicionales son centralizadas, por lo cual la decisión de migrar es instantánea. En Bitcoin hay que generar consenso: el cómo, el cuándo, cuál es la forma más eficiente. Una institución centralizada puede migrar y asumir el coste de que algo sea ineficiente, pero lo tiene que hacer mañana. Bitcoin es distinto». Y entonces llega la frase con la que se cierra el programa: «como bitcoiner, me da igual lo que le pase al sistema tradicional. Lo que me importa es lo que le pase a Bitcoin, que es el único salvavidas que tiene el ser humano ante la crisis que genera el control financiero. Entonces: mirá, se está quemando la casa, sí, pero se está quemando mi bote».
    EL CRIPTOTEST
    Pidió una variante, y la razón es buena: «diferencio muy bien Bitcoin de cripto por una necesidad de hacerlo», y la necesidad va en las dos direcciones: «si decís Bitcoin como un cripto, entonces Bitcoin hereda todo lo malo que sucede en el espacio cripto, o los criptos heredan todo lo positivo que tiene Bitcoin». Su criterio para separarlos es la escasez. Y no se define como maximalista: «me considero un objetivista, o sea, dispuesto a escuchar cualquier crítica, a analizarla, a ver si estoy equivocado, y vuelvo a encontrar en Bitcoin las respuestas positivas». Sobre las guerras internas del protocolo prefiere no ser el más vocal, con una excepción y una paráfrasis que da escalofrío: dice que si alguien propusiera tocar el límite de 21 millones ahí sí se pondría muy vocal, y justifica no desentenderse de los debates ajenos con la lógica del poema aquel: cuando fueron por otros no importaba, y después llegan por vos.
    EL CRIPTOENIGMA
    HODL, que es el lema de la conferencia de este año. Y la respuesta es mejor que la leyenda: no es un acrónimo. El 18 de diciembre de 2013, a las 10:03 de la mañana, un usuario del foro Bitcointalk abrió un hilo titulado I AM HODLING, con la errata en el título, y empezó el mensaje reconociendo que lo había escrito mal dos veces. Confesaba también que se había tomado unos whiskies mientras el precio se desplomaba. Y su razonamiento es lo que convirtió esa errata en la palabra más repetida del sector, porque es de una honestidad brutal: decía que él era un mal operador y que lo sabía, que quien vende en plena caída es o un mal operador o un novato ilusionado, y que quien está en medio simplemente aguanta. La frase hold on for dear life se inventó después, para darle sentido a un error de teclado que ya era famoso.
    ENLACES DEL INVITADO
    LABITCONF: labitconf.com. Sus juegos de acertijos, en games.rodo.es. Y una curiosidad que contó de pasada: durante la pandemia creó un juego llamado Seed Pirates, con doce acertijos que daban las doce palabras de una frase semilla, y quien las resolvía se llevaba los bitcoins que había dentro.
    ESTE PROGRAMA EN EL ARCHIVO DE CRYPTOCAPITAL
    El acertijo de hoy cierra un círculo de tres años y medio. HODL ya fue el criptoenigma de la emisión del 20 de febrero de 2023, y entonces se resolvió con la versión que circula por todas partes, hold on for dear life. Hoy se cuenta con la fecha, la hora y el foro. El programa se corrigió a sí mismo.
    Y su reflexión sobre el lenguaje, que una palabra como cueva convierte una opción legítima de privacidad en algo que suena sucio, es la formulación más afilada de una idea que recorre todo el archivo desde el primer programa, el 9 de enero de 2023, cuando otro invitado avisaba de que quien no tiene sus claves no tiene sus monedas.
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    55 min
  • Karliatto García (Bleskomat, ex-Trezor): la mayor inversión en Bitcoin no es comprar, es aprender
    Karliatto García es ingeniero agrícola por la Politécnica de Valencia, tiene un máster en tecnología de alimentos y hoy escribe software de monederos de Bitcoin desde Praga. Pasó cinco años en el equipo Connect de Trezor —la primera hardware wallet de la historia—, es cofundador de Bleskomat, una empresa de cajeros e infraestructura Lightning, y da la asignatura de escalabilidad en el Máster en Bitcoin de la Universidad de las Hespérides. En este programa confirma que ya no trabaja con Trezor y cuenta lo que no cuenta un comercial: cómo se diseña un aparato dando por hecho que el ordenador al que lo vas a conectar está infectado.
    DE QUÉ SE HABLÓ
    «La mayor inversión que podía hacer en Bitcoin no era comprar, era aprender.» Esa frase resume su camino: del campo valenciano a ExxonMobil y Johnson & Johnson, y de ahí a Praga, donde hacia 2015 entró por casualidad en la sala a la que iba todo el mundo en un congreso de hackers. Hablaba Andreas Antonopoulos sobre por qué un sistema abierto produce innovaciones que nadie había previsto: para innovar con los pagos en euros hay que pedirle permiso a Visa o a un banco, pero «si eres un chaval de 15 años y has sido capaz de leer en internet lo que tienes que hacer, no necesitas nada más». Salió de allí convencido.
    Por qué una hardware wallet sin pantalla no es una hardware wallet. El aparato guarda la llave, pero quien le dice qué firmar es el ordenador, y cuando se diseña uno se da por hecho que ese ordenador está comprometido: «toda la confianza recae en que el usuario verifique en la pantalla del dispositivo». De ahí su crítica a un monedero impulsado por Jack Dorsey que salió con un solo botón y sin pantalla —«no tiene nada de seguridad», porque la seguridad recaía al 100 % en el móvil—, y recuerda que en el modelo siguiente ya le pusieron pantalla. Y avisa de un detalle que casi nadie comprueba: no solo la dirección, también la comisión, porque «si te pusiesen una fee que se gastase todos tus fondos, no te robarían, pero perderías todo tu dinero».
    La oleada de ataques con inteligencia artificial contra proyectos de código abierto. Aquí matiza un mito: que el código sea abierto no garantiza que alguien lo esté mirando. Lo que lo garantiza son los incentivos —«hay muchos proyectos que construyen sobre Trezor, por lo tanto tienen incentivos económicos para revisar el código»—, y el proyecto que cayó tenía una licencia hecha a medida que prohibía vender, con lo que nadie ganaba nada revisándolo. Sobre la carrera entre atacar y defender con IA su conclusión es sobria: «la seguridad absoluta no existe, es un objetivo que se mueve»; lo que salva es tener capas, para que romper una no sea suficiente. También explica por qué importa comprar la hardware wallet en la tienda oficial, y qué hacen los elementos seguros y el diseño de la caja para que una manipulación en el transporte resulte evidente.
    Los cajeros de Bitcoin, en declive en Europa. Con identificación obligatoria desde el primer euro, «ya ha perdido el valor para mí como usuario». En la República Checa, donde vive, hay cajeros que no piden nada aunque la ley diga otra cosa; y donde el cajero desaparece aparecen las cuevas argentinas, que son cajeros humanos.
    Su proyecto nuevo: un agente de inteligencia artificial con un nodo de Bitcoin detrás. ContextBTC permite publicar servicios de Bitcoin en internet a través de relés de Nostr, sin exponer una IP ni montar una VPN, y de rebote acabó convertido en un chat de inteligencia artificial conectado a Bitcoin Core: «no era lo que yo estaba buscando». Está en alfa y es código libre. Su consejo sobre los modelos: «hay que ser muy promiscuo con los modelos de inteligencia artificial, no acostumbrarse solo a uno, para no ser dependiente».
    Y Lightning Network, ocho años después de que montara un negocio encima. Su balance es que el problema de la escalabilidad de Bitcoin hoy no existe, y que Lightning se ha convertido en «la lengua franca» que usan las demás capas 2 para pagarse entre ellas en lugar de inventarse la suya. Con un recordatorio de por qué esto no va de pagar cafés: «¿quién va a hacer autocustodia si para enviarte 100 euros tienes que pagar 30 de comisión?».
    Detalle de la casa: para cuadrar esta entrevista se le escribió por Telegram y él ya había contestado por Signal. En el teléfono que lleva encima no tiene Telegram. Por higiene digital y por foco: «hay demasiado ruido».
    EL CRIPTOENIGMA
    El primer cajero de Bitcoin del mundo no se instaló en un banco, ni en un aeropuerto, ni en Wall Street: estaba en el Waves Coffee House de Vancouver y se encendió el 29 de octubre de 2013. La máquina la fabricaba Robocoin y la operaba una tienda local, Bitcoiniacs. El primer día hizo 81 operaciones y movió más de 10.000 dólares. Y la casualidad que cierra el programa: 2013 es justo el año en que nuestro invitado leyó la palabra «bitcoin» por primera vez, en un periódico, y la comentó con un amigo que le dijo que aquello no iba a funcionar.
    ENLACES DEL INVITADO
    LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/karliatto/
    Bleskomat: https://www.bleskomat.com
    ContextBTC: https://contextbtc.org
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    55 min
  • Pablo González (pablogonzalez.org): no nos han retirado el ponche, nos han llevado al after hour
    Pablo González Rodríguez es ingeniero de caminos y MBA por el IE. Empezó en una multinacional de la construcción, se salió pronto —«siempre me han gustado la independencia y el riesgo»—, fundó desde cero sus propias ingenierías, entre ellas una de ingeniería medioambiental, y hoy gestiona su patrimonio, divulga sobre tendencias de futuro en pablogonzalez.org y empuja un proyecto de tokenización inmobiliaria. Es coautor, con Pedro Nonay, del libro de predicciones «Pensando 2020», escrito durante el confinamiento y que se puede leer entero y gratis en su blog. Él se define con una frase que lo explica todo: le gusta la historia antigua y la historia pendiente de escribir.
    DE QUÉ SE HABLÓ
    Cuarenta años cambiando de obsesión. Programación en los ochenta —ZX81, Spectrum y tarjetas perforadas en la escuela de ingeniería—, medio ambiente técnico en los noventa (depuradoras, potabilizadoras, residuos), urbanismo en la primera década del siglo, Bitcoin desde 2017 e inteligencia artificial desde 2024. ¿Qué tienen en común? «Todas esas eran novedades en su momento», vinculadas a la técnica y capaces de transformar la sociedad. Y sobre si de verdad se puede saber algo del futuro leyendo el pasado: «como dicen que decía Mark Twain, la historia no se repite, pero rima». Cita a Niall Ferguson como ejemplo de historiador económico que está escribiendo propuestas para gobernar la inteligencia artificial tomando como modelo los convenios sobre armas biológicas.
    Lo que hizo con Bitcoin y lo que casi nadie hace. Cuando se enteró, descartó la estafa desde el primer momento y dedicó un verano entero a leerse todos los papeles fundacionales y a intentar entenderlos: «eso lo han hecho pocos, se pueden contar con los dedos de una mano». De ahí salió su selección: Bitcoin como reserva de valor —la competencia del oro, justo lo contrario de lo que proponía Satoshi—, Ethereum como moneda programable y XRP como instrumento de pago del sistema financiero convencional. Hoy el 90 % de lo que tiene en cripto es Bitcoin, pero no se declara maximalista: «¿quién sabe si pasado mañana alguien inventa algo mejor? De hecho, es la historia de la humanidad».
    Lo que no hace ningún tertuliano: abrir tu propio libro y contar los fallos. En septiembre de 2022 repasó públicamente las 44 predicciones de «Pensando 2020»: 29 acertadas, 9 pendientes, 2 adelantadas y 4 directamente equivocadas —entre ellas, un bitcoin a 500.000 euros con fecha—. Y explica por qué no aprendió la lección cómoda: «podría haber un aprendizaje que hubiera sido contraproductivo: no decir las cosas arriesgadas. Pero si solo voy a decir lo evidente, no voy a aportar nada». Escribir, dice, no es para lucirse: «yo escribo para aprender», porque estructurar una idea delante del papel es mucho más difícil que defenderla en la barra de un bar.
    El mundo que viene no es multipolar: es bipolar y transitorio. Estados Unidos y China concentran la inteligencia artificial, la energía y las tierras raras —y aquí desmonta de paso el mito de lo renovable: «no contaminan ahí in situ, pero sí contaminan fabricándose»—. Su conclusión sobre el continente es un titular: «Europa lo único que puede elegir es jefe». Y transitorio porque le pone plazo corto: uno, dos, tres o cuatro años, no diez ni veinte. De ahí la imagen que da título a este programa: los bancos centrales saben que habría que enfriar la fiesta, pero como el cambio que viene es tan grande que no compensa rehacer nada, «en vez de retirarnos el ponche, lo que han hecho ha sido llevarnos al after hour».
    Todas las inteligencias artificiales llevan una ideología dentro. Las chinas son software libre y censura; las americanas, más cerradas y orientadas al monopolio. Pero en las dos hay programadores que educan a la máquina como a un niño, principios incluidos. Su metáfora es la del hijo genio: al madurar cuestiona a sus padres y cambia de valores, aunque normalmente les guarda cariño. «Hemos creado a Dios, justo lo contrario de lo que decía Nietzsche, y ahora a ver cómo nos trata.» Su propuesta no es dar órdenes, sino copiarle el sistema a Bitcoin: igual que la red incentiva a los nodos honestos para que los maliciosos no funcionen, habría que incentivar a las muchas inteligencias artificiales para que sean ellas las que dejen fuera a la maliciosa quitándole el acceso a los centros de datos. «Hay que hacer que no le compense.»
    Y la parte que toca el bolsillo. Su consejo patrimonial, que es lo que él mismo hace: Bitcoin, oro y activos tangibles —tierras, arte, coleccionismo—, todo lo que quede lejos de lo que se rompa cuando se rompa. Lo compara con la montaña de liquidez de Warren Buffett, que espera la caída para comprar como ya hizo antes de 2008. Su razón para no apurar: «¿quién tiene el conocimiento de la fecha exacta? A mí me gustaría, pero no lo tengo. Prefiero adelantarme a salirme de esos mercados que retrasarme».
    EL CRIPTOENIGMA
    Hoy iba contra una palabra que decimos todos los días, empezando por la careta de este programa: blockchain. ¿Cuántas veces aparece en los nueve folios que Satoshi Nakamoto publicó en 2008 y de los que sale Bitcoin entero? Cero. Ni una sola vez, ni junta ni separada en dos palabras. El documento habla de una cadena continua de prueba de trabajo, de una cadena de firmas digitales y de la cadena más larga, pero el sustantivo de moda —el que está en todos los folletos y en todos los másteres— se lo pusimos después nosotros.
    ENLACES DEL INVITADO
    LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/pablo-gonz%C3%A1lez-rodr%C3%ADguez-397841a2/
    Blog: https://pablogonzalez.org
    Libro «Pensando 2020» (gratis en el blog; en papel en Amazon): https://www.amazon.es/Pensando-2020-Pablo-Gonz%C3%A1lez-Rodr%C3%ADguez/dp/B08TQDLX1G
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    55 min
  • Ricard Bou (Xakamoto): su padre quiso bitcoin y se echó atrás al oír «autocustodia»
    Ricard Bou es ingeniero de telecomunicaciones por la Politécnica de Cataluña y ha pasado quince años dirigiendo proyectos para multinacionales en consultoras como NTT Data (la antigua Everis), NAE e Intelcia. Está en Bitcoin desde 2018 —aunque ya en 2010 intentó minar con un PC porque un amigo se lo explicó— y en enero de 2026 lo dejó todo para fundar Xakamoto y fabricar en España el Xaka, que él define como una caja fuerte hecha joya. Sale al mercado este mes de octubre. Dos apuntes de su biografía que explican bastante: a los diez años su padre le regaló un ZX Spectrum, y a los trece le echaron de una academia de informática porque el profesor llamó a su madre para decirle que ahorrase ese dinero, que no tenía nada que enseñarle.
    DE QUÉ SE HABLÓ
    El origen del invento es su padre. Después de oírle hablar de Bitcoin durante años, un día le dijo que quería comprar… y le enseñó unas monedas doradas que vendían en Amazon preguntándole cuál le compraba. Cuando su hijo le explicó lo del exchange, después lo de la billetera fría, después la generación de la clave y el cuidado con el papel, su padre llegó a una conclusión inamovible: «ya no quiero Bitcoin». Él lo quería tocar. «Es que él entiende las cosas tocando.» De ahí salió la pregunta que montó la empresa: ¿y si el problema no es mi padre, sino cómo estamos obligando a la gente a guardar bitcoin?
    Qué es exactamente el Xaka. Una hucha, y la palabra está elegida a propósito. El dispositivo genera la clave privada dentro y no te la da: se la queda bajo un precinto digital. Puedes ingresar bitcoin tantas veces como quieras, y el día que quieras sacarlo tienes que romper el precinto, con lo que el aparato queda marcado para siempre. Mientras el precinto está cerrado es un objeto al portador —ideal para regalar en una boda o un bautizo, y para heredar—, y es lo contrario de un monedero convencional, donde la clave o las doce palabras están expuestas desde el primer instante. Es cerámica de alúmina o de circonia con corona de plata o de oro, unos cuatro centímetros y medio, y pesa: «si vas a guardar mucho bitcoin, no puede ser cualquier cosa».
    Tres colecciones y tres mujeres. Inés es la accesible, de alúmina, pensada para quien quiera probar la tecnología, y se llama así por Inés de Suárez, la extremeña que cruzó el Atlántico buscando a su marido, no lo encontró y acabó fundando Chile con Pedro de Valdivia: «una mujer valiente, exploradora; creo que los valores están ahí». Cristina, de circonia y joyería de verdad, lleva el nombre de su pareja, que fue quien le dio la idea de diseño que resolvió el producto. Y Josefina, la colección a medida, lleva el nombre de su madre y el de Josefina de Beauharnais, que escribía mensajes cifrados en sus joyas con las iniciales de sus familiares. Del lanzamiento salen primero 42 unidades de Inés, un número que no es casual en la mitología de Bitcoin.
    La pregunta incómoda: ¿y si os pasa lo de Coldcard? Este verano, un fallo en la generación de números aleatorios dejó predecibles las semillas de una de las billeteras más respetadas del mercado. Su respuesta no es una promesa, son procedimientos: el chip lleva un generador por hardware certificado, pero en fábrica se le piden miles de muestras y se comprueba estadísticamente la distribución, y además se le corta la corriente para ver si al arrancar repite el mismo número —el test que el análisis estadístico por sí solo no detecta—. Han publicado una herramienta de código abierto para que cualquier usuario verifique por su cuenta que su propio generador funciona, «para esos muy expertos a los que les dices don't trust, verify». Y el Xaka se autodiagnostica en cada consulta: si detecta que el generador se ha roto, deja de crear claves nuevas y solo te permite una última firma, la de sacarlo todo. El firmware, dice, no se actualiza: es el que hay.
    Lo que hace y lo que no hace. Sí hay copia de seguridad, pero cuesta algo: hacen falta dos Xakas y una ceremonia en la que uno cifra su clave para el otro sin que salga nunca en claro, y los dos quedan desprecintados, porque ya no son únicos. La contraseña tiene un mínimo de doce letras, solo mayúsculas y espacios —nada de números, porque a mano una O y un cero se confunden—, pasa por un proceso criptográfico lento (Argon2id) y cada intento fallido alarga la respuesta hasta unos veinte segundos, sin llegar a bloquearse nunca. Y reconoce el punto flaco que le señaló Lunaticoin: la clave pública no cambia, así que si se la das a alguien, esa persona ve toda tu historia. Su respuesta es coherente con el producto: para eso no es. Recibe el dinero en otra billetera y envíatelo tú mismo a la hucha.
    La herencia, que casi nadie prepara. «Todos los días se pierden bitcoins» porque alguien se muere sin dejar instrucciones. El Xaka trae una opción en el menú que genera un PDF para imprimir y guardar junto al aparato, explicando a quien lo encuentre qué es eso que tiene delante y cómo sacar los fondos: el aparato, la contraseña y las instrucciones. Y como la aplicación será de código abierto, funcionaría aunque la empresa desapareciese. También se habló de aduanas y de por qué llevarlo encima no es como llevar oro.
    Transparencia: Carlos Puig declaró en antena que él mismo es uno de los compradores del dispositivo.
    EL CRIPTOENIGMA
    Hace quince años, un americano de Sandy (Utah) llamado Mike Caldwell se puso a acuñar monedas de metal de verdad y a esconder dentro de cada una, bajo un holograma antimanipulación que al despegarse deja a la vista un panal de abeja, la clave privada de unos bitcoins. Se llamaban Casascius, por su apodo. Quien tenía la moneda tenía los bitcoins. Se vendieron hasta el 26 de noviembre de 2013, y al día siguiente paró en seco. No fue un fallo técnico ni un robo: fue FinCEN, la unidad antiblanqueo del Tesoro de Estados Unidos, que le comunicó que acuñar bitcoins físicos le convertía en un negocio de transmisión de dinero. A partir de ahí solo vendió monedas vacías para coleccionistas. Y fijaos en la vuelta que da esto: aquellas monedas llevaban bitcoin de verdad dentro; las monedas doradas de Amazon que el padre de Ricard le puso delante no llevaban ni uno. Entre una cosa y otra está el hueco que ha venido a contarnos el invitado de hoy.
    ENLACES DEL INVITADO
    LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/ricardbou/
    Web: https://xakamoto.com
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    55 min
  • Aldona Zukowska-Caramés (Invity): «si la única opción es la autocustodia, dejas fuera a todo el resto»
    Aldona Zukowska-Caramés ya ha estado tres veces en Cryptocapital, pero hoy viene con una tarjeta de visita distinta. Tras casi dos décadas en banca —Banco Santander, Openbank, Liberbank y UniCredit, dirigiendo equipos de hasta 150 personas en varios continentes— y siendo profesora de macroeconomía y finanzas en la Universidad de Cracovia, es fundadora de MadBitcoin y organizadora del MadBitcoin Summit, que el pasado mes de mayo llenó el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Y la novedad es que acaba de asumir la dirección general para España y Polonia de Invity, una plataforma de Bitcoin nacida en 2019 dentro de SatoshiLabs —la casa de Trezor—, con licencia MiCA desde febrero de 2026 y supervisada por el Banco Nacional Checo. España y Polonia son su primera parada europea.
    DE QUÉ SE HABLÓ
    Del escenario al mostrador. Hasta ahora venía a hablar de educación y de adopción; hoy viene de una empresa que vende un producto. Cuenta cómo pasó: conoció al socio de Invity en una conferencia en Las Vegas buscando patrocinadores para su propio evento, y resultó que él buscaba exactamente a alguien con experiencia en banca que además fuera bitcoiner. A la pregunta de si cree más en Bitcoin que hace dos años, responde con números en lugar de con fe: según sus cálculos, desde 2019 el precio de Bitcoin se ha multiplicado por nueve, el S&P 500 por 2,6 y el oro por 2,9; solo lo superan los siete magníficos, y arrastrados por dos valores. «Si no hay datos por el medio, todo el resto son opiniones.»
    La discusión incómoda dentro del propio bitcoinismo. Aquí está el titular, y va contra parte de su propia tribu: «si estamos diciendo que la única manera de tener Bitcoin es la autocustodia, te equivocas. Vas a un nicho muy pequeño, a los técnicos, y dejas fuera a todo el resto». Le molesta que quien más repite que «Bitcoin es para todos» sea a veces quien más gente deja fuera: «es una manera de verlo de forma muy egoísta». Su tesis es que hasta ahora solo había dos caminos —el exchange con cuatrocientas altcoins donde no sabes por dónde empezar, o el discurso técnico que te exige entender nodos y criptografía antes de comprar un euro— y que falta una tercera vía. También recuerda que ninguna opción es perfecta: «ya sabemos lo que pasó con Coldcard hace un mes».
    Qué están construyendo. Una aplicación donde abres cuenta y pasas el KYC en diez minutos, con un solo activo, Bitcoin, y sin pares de trading. Dentro: compra recurrente programada —la media de precios de toda la vida, «lo mismo que hace un fondo, pero por fin disponible para la gente normal»—; una Turbo Compra que añade un 60 % de poder de compra sobre lo que acumulas; una tarjeta Visa que devuelve bitcoin en cada pago; y liquidez con bitcoin como aval, hasta la mitad de su valor, de momento solo para empresas. Y el detalle que importa: los fondos de los clientes están en custodia institucional de BitGo, separados del dinero operativo de la empresa, «porque sabemos qué pasó con FTX». Como vienen de la casa de Trezor, mandar tu bitcoin a una billetera fría propia es un clic.
    La pregunta por la regulación, sin esquivarla. Carlos le plantea la travel rule: mover bitcoin de una plataforma regulada a tu propia billetera obliga a declarar adónde va, «como si para llevarte los billetes de tu casa a la casa de la playa tuvieras que rellenar un impreso». Ella no niega la molestia, pero defiende la regulación con un ejemplo de su país: en Polonia, con MiCA todavía en el aire, una empresa sin regular vació los fondos de sus clientes y desapareció. Y lo dice desde su propia biografía: «yo nací en un país comunista, yo viví bajo una dictadura; cualquier intento de imponerme algo me pone mala». De ahí su insistencia en que lo importante es que haya opciones, no que una sea obligatoria.
    Por qué los bancos llegan tarde. Lo cuenta desde dentro: cuando intentaba convencer a sus jefes de hablar de Bitcoin, nadie quería escuchar y en los cursos obligatorios de cumplimiento enseñaban en qué momento había que meter a un cliente en la lista negra por operar con cripto. Dice que en muchas entidades sigue pasando. Y cuando por fin se mueven, en su opinión no es porque alguien haya entendido el potencial: «es otro producto más en el portafolio sobre el cual pueden ganar dinero». A eso suma lo obvio: estructuras enormes, cuarenta personas de distintos departamentos mirando cada cosa, «son como ministerios».
    Y la parte que explica por qué hace todo esto. Habla de la vivienda: hizo los números y, con un sueldo medio en España, ahorrar la entrada de una casa lleva veinticinco o treinta años en euros y en torno a siete ahorrando en bitcoin. No hace falta tener 77.000 dólares para empezar: «es suficiente empezar con 10 euros». A partir de noviembre pone en marcha MadBitcoin Academy junto a Cristina Gil y en alianza con Skiller Academy, para enseñar lo que nadie enseña en el colegio: qué es el dinero. Y cierra con la frase que el programa dio por insuperable: «Bitcoin te hace libre. Y cuando pierdes el miedo, eres imparable».
    EL CRIPTOENIGMA
    Tres cosas que usas todos los días si tienes bitcoin salieron del mismo hombre y de la misma casa checa. El hombre es Marek Palatinus, conocido en todo el mundo como Slush, y la casa es SatoshiLabs, que resulta ser la casa madre de Invity. El 27 de noviembre de 2010, Palatinus publicó en el foro Bitcointalk una propuesta para que varios mineros juntaran su potencia y se repartieran la recompensa en proporción a lo aportado: la primera mining pool pública de la historia. Después fundó SatoshiLabs en Praga junto a Pavol Rusnák y Alena Vránová, y en julio de 2014 enviaron el primer lote del Trezor Model One, unas mil unidades, el primer monedero hardware comercial del mundo. Y por último, junto a Pavol Rusnák, Aaron Voisine y Sean Bowe, firmó el BIP39: el estándar de las doce o veinticuatro palabras que hoy apunta en un papel todo el que estrena un monedero, sea de la marca que sea.
    ENLACES DE LA INVITADA
    LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/aldonazukowskacarames/
    Invity: https://invity.io
    MadBitcoin Summit: https://madbitcoinsummit.com
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    55 min
  • Sergi Sánchez (Sersan Sistemas): hay sistemas que fallan 6 de cada 10 veces y aun así ganan dinero
    Sergi Sánchez es CEO y fundador de Sersan Sistemas, en Reus, y trader algorítmico profesional con veinticinco años en los mercados y un track record público y auditado de más de nueve años en las estrategias que operan en Darwinex. Este programa no va de recomendar qué comprar: va de por qué casi todo el mundo acaba saltándose su propio plan justo el día que no debía.
    DE QUÉ SE HABLÓ
    El dato que le da la vuelta a todo. «Tenemos sistemas operando en el mercado realmente buenos que aciertan seis de cada diez operaciones, y al revés, incluso, que aciertan cuatro de cada diez. Y aun así ganan.» Es decir, toman más decisiones equivocadas que acertadas y el conjunto es rentable. De ahí la frase que resume el programa: la gente prefiere tener razón a ganar dinero. Su filosofía cabe en una línea: «no se opera sin ventaja, no se opera sin validación, no se opera sin pruebas». A eso lo llama el paso de la fe a la prueba, y cuenta que él mismo empezó por fe, leyendo la prensa económica y creyendo que lo que leía era la verdad, hasta que un día dijo: esto no funciona.
    Por qué el trading duele, y por qué eso es el oficio. «Los traders soportamos mucho dolor a lo largo de una carrera.» Perder no es un accidente, es materia prima: «hay que entender las operaciones negativas como un coste más del proceso, lo que es la harina para un panadero». Y lo conecta con algo cultural: en España, que un negocio salga mal te condena y la gente lo oculta, así que uno llega al mercado con ese bagaje de partida. «No es que no tenga sentimientos; aprendes a gestionarlos y a que no condicionen tu siguiente operación.» Sobre si el trader algorítmico nace o se hace, lo tiene claro: se hace. Hay perfiles más afines, pero en su academia hay alumnos que empezaron sin saber nada ni de trading ni casi de ordenadores. «Para ser Messi hace falta un gran trabajo y un gran talento; para ser un buen trader algorítmico, con el trabajo basta.»
    El tercer grado, tres preguntas no pactadas. Primera: si sus sistemas se quedaran planos dos años, ¿sería un trader que enseña o un formador que opera? «Nosotros somos primero traders», y en todos los años que llevan también formando, el trading ha sido siempre su principal fuente de ingresos. Segunda, la incómoda: pide a sus inversores que confíen en unas estrategias cuyas reglas no desvela, y Bitcoin nació justo contra el «confía en mí»; ¿por qué debería fiarse de su caja negra alguien que se ha comprado un aparato para custodiar sus propias llaves? Su respuesta no es un argumento, es una trayectoria: la burbuja de internet, Lehman Brothers, el COVID. «El track record no garantiza nada —como no garantiza que el panadero se vuelva loco y deje de hacer buen pan—, pero aumenta las probabilidades.» Y da el hito del momento: su Darwin acaba de pasar de 400, lo que significa multiplicar por cuatro sin apalancar. Tercera: los vendehumos. Dice que la regulación solo afecta a quien tiene algo que perder —«a quien monta una estafa no le importa: le cambia el nombre a la empresa y sigue»—, mientras que a una empresa con oficina y teléfono le resulta casi imposible anunciarse. Su consejo práctico para elegir formador: mira si están identificados, si hay una dirección y un número al que llamar.
    Y los criptoactivos, desde la trinchera cuantitativa. Para él el punto de no retorno fue institucional: «en el momento en que ya tenemos futuros sobre Bitcoin y sobre Ethereum, y ETFs, el establishment ya ha entrado». Pero a día de hoy Sersan no comercializa ninguna estrategia que opere criptoactivos, aunque la empresa sí tiene posiciones propias. ¿El motivo? Los datos: «necesitamos buenos históricos para validar, y para eso hacen falta años». Su previsión, sin fecha redonda: «no sé si tardaremos unos meses, un año o dos, pero seguro que tendremos algoritmos operando probablemente en Bitcoin».
    El Sersan Trading Summit. El evento, celebrado el 17 y 18 de octubre en firaReus Events, es la evolución de la quedada de Reus que organiza desde 2022 junto a Alberto, de X-Trader, y que creció de sesenta y pico asistentes a los doscientos del año pasado, el tope del recinto anterior. El salto de este año fueron dos días y ponentes internacionales: Andrea Unger, cuatro veces ganador del World Cup Trading Championship; Ralph Vince, pionero del money management y creador de la teoría de la Optimal f —«para mí, el referente mundial en gestión monetaria; fue uno de los que más me marcaron cuando empezaba»—; e Ivan Scherman, fundador y CEO de SciTech Investments. Su razón de fondo para montarlo es la más humana del programa: «el trading es algo muy solitario, cada uno está en su cueva con su ordenador, y apetece, aunque sea una vez al año, ponernos cara».
    Transparencia: Carlos Puig participó como ponente en ese Summit, invitado por Sergi Sánchez.
    EL CRIPTOENIGMA
    Hubo una moneda que prometía valer siempre un dólar sin tener guardado ni un solo dólar detrás. Lo que la sostenía no era una reserva: era un algoritmo. Y funcionó. Durante casi dos años pagó cerca de un 20 % anual, supuestamente sin riesgo, porque lo pagaba en una moneda que siempre valía un dólar. En teoría. Era UST, TerraUSD, la stablecoin algorítmica del proyecto Terra, y su moneda hermana —la que hacía de amortiguador y acabó valiendo prácticamente cero— era Luna. En mayo de 2022 el algoritmo dejó de sostener el precio y se evaporaron decenas de miles de millones de dólares en cuestión de días. Es el mejor recordatorio del programa de hoy: un algoritmo no es una garantía, es una hipótesis que todavía no ha fallado.
    ENLACES DEL INVITADO
    Sersan Sistemas: https://sersansistemas.com
    Sersan Trading Summit 2026: https://sersantradingsummit.com
    Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.
    55 min
  • Gisela Turazzini (Blackbird): «el dinero fiat es una estafa con cobertura legal» (reemisión)
    Reemisión de la entrevista emitida originalmente el 18 de mayo de 2026.
    Gisela Turazzini es economista, ingeniera financiera y MBA por la Universidad de Westminster, y una de las voces libertarias y anarcocapitalistas más contundentes del panorama hispanohablante. Es cofundadora y CEO de Blackbird, el broker que nació en 2012 junto a Marc Ribes y cuyos servicios de inversión presta ACAPITAL BB Agencia de Valores, S.A., la número 270 del registro de la CNMV, concebido como el primer broker diseñado por traders para traders. Acaba de publicar «Soy anarcocapitalista», una defensa radical de la libertad individual frente al Estado coercitivo.
    DE QUÉ SE HABLÓ
    De dónde viene todo esto, y viene de los ocho años. Llegó a España con ocho años, después de que su familia perdiera lo que tenía en Argentina. «Aprendí economía antes de aprender a sumar, viendo cómo el dinero que costaba tanto de ganar se evaporaba gracias a la magia de los bancos centrales.» A los dieciséis empezó a operar las cuentas de su padre para ayudar en casa. «Cuando ves cómo la inflación erosiona el ahorro de tus padres mientras los políticos te explican que todo va bien, algo se rompe en ti de forma irreversible.» Esa experiencia, dice, la vacunó contra el relato oficial mucho antes de leer a Mises o a Hayek.
    Ni criptofán ni criptoescéptica: austríaca. Se reclama de la escuela austríaca y de Menger: el dinero emerge espontáneamente del mercado y su valor viene de su utilidad y su escasez. Bitcoin cumple algunas de esas condiciones «de forma notable» —escasez programada, descentralización y, la que más le gusta, resistencia a la censura—, pero no le perdona lo que casi nadie quiere reconocer: una volatilidad que lo inutiliza como unidad de cuenta, opacidad en muchas capas del ecosistema «y una narrativa que a veces se parece más a una religión que a un análisis racional». Su conclusión no deja dudas sobre dónde está el problema de fondo: «el dinero fiat es una estafa con cobertura legal, y el mayor fraude es el Estado».
    Por qué un minarquista se levantó anarcocapitalista. Carlos cuenta en antena que encontró su libro en una librería, que lo leyó de una sentada y que le cambió la posición: hasta entonces pensaba que el Estado era un mal necesario cuanto más pequeño mejor. La tesis del libro, en palabras de ella, es «demostrar que el Estado no es nuestro protector, sino nuestro mayor competidor, que financia su existencia robándonos a través de la inflación, los impuestos o la deuda». Y al clásico «eso es una utopía» responde dándole la vuelta: la utopía es «seguir creyendo que el Estado nos va a dar lo que merecemos» cuando ya ha fallado en todo lo que prometió. Sobre el panorama político español no hace distingos: «todos son estatistas».
    Los bancos centrales y el efecto Cantillon, explicado para quien no sea economista. El dinero recién creado no llega a todos a la vez: llega primero a quien tiene mayor capacidad de especular, que infla activos —vivienda incluida— y, cuando por fin baja a la economía real, lo hace ya con la inflación puesta y el poder adquisitivo perdido. De ahí su veredicto sobre los bancos centrales: «son los grandes farsantes de este sistema económico, y yo los aboliría». Y de ahí su lectura de lo que vemos hoy, que no es oferta y demanda sino «pánico monetario disfrazado de mercado alcista»: oro en máximos, inmuebles desconectados de la renta disponible y bolsas subiendo mientras la economía real se estanca. También revisa el relato del 29, que no se arregló con intervencionismo, dice, sino que empeoró con él.
    El euro digital, que es donde se pone más dura. «El euro digital no es dinero: es un permiso de gasto con fecha de caducidad.» Imagina, dice, que el banco central pueda bloquear tu capacidad de comprar ciertos bienes, o decidir que tu dinero caduca si no lo gastas antes de una fecha, o atar cada transacción a tu identidad de forma irrevocable. «Cualquier tecnología que refuerce el monopolio estatal sobre el dinero es enemiga de la libertad», y por eso defiende a Bitcoin pese a sus reservas: «que exista esa alternativa ya es políticamente valiosísimo». Sobre si lo prohibirán, su pronóstico es más fino que el habitual: a Bitcoin es muy difícil prohibirlo de forma efectiva, así que lo que harán es «regular hasta asfixiar mientras impulsan sus propias monedas digitales» como la alternativa segura. «El objetivo no es destruir el cripto, sino canalizar el impulso de la soberanía financiera hacia instrumentos que ellos controlen.»
    Y cómo se dirige un broker siendo anarcocapitalista. La contradicción la asume en voz alta: la regulación les consume, según sus cuentas, el 70 % del tiempo productivo, y lo cuenta en el libro, incluidos los encontronazos con la CNMV y el fondo de garantía que les hacían pagar sin custodiar fondos de clientes. Su descripción de la casa es poco habitual en el sector: nada de CFD, donde la contraparte no es el mercado; sí futuros de bitcoin y ETF, por liquidez y transparencia de precios; y una línea roja, operar solo lo que permita determinar un valor intrínseco. Dos frases resumen su forma de entenderlo: «somos los primeros clientes de las carteras asesoradas» y «somos el único broker del mundo que dice a sus clientes que no operen» en determinados momentos. Lo que sí tiene claro es dónde está la ruina: «la especulación no es mala en sí misma; la especulación sin conocimiento y sin gestión del riesgo es simplemente autodestrucción». Y sobre la deuda pública, el otro gran mito: los bonos son hoy «la mayor concentración de riesgo sistémico del planeta», tratados como activo libre de riesgo cuando son «una promesa de empobrecimiento certificado».
    EL CRIPTOENIGMA
    El enigma unía la filosofía libertaria con el origen del mundo cripto: ¿quién firmó el manifiesto criptoanarquista que a finales de los ochenta predijo que la criptografía alteraría la capacidad de los estados para recaudar impuestos y controlar la economía? Fue Timothy C. May, ingeniero y matemático estadounidense, en «The Crypto Anarchist Manifesto» de 1988. Aquel texto fue el documento fundacional que inspiró a los cypherpunks, el grupo de criptógrafos libertarios de donde, décadas después, saldría la chispa de Bitcoin.
    ENLACES DE LA INVITADA
    LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/giselaturazzini/
    Blackbird: https://blackbird.es
    Si quieres avanzar en tu soberanía patrimonial, entra en https://www.cryptofinanzaslibres.com porque nadie puede quitarte lo que no saben que tienes.
    55 min

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