El que se alababa si mismo no es aprobado sino aquel a quien Dios alaba. Jesús sabe que era necesario que otros dieran testimonio de El. Juan es puesto para esto.
El que se alababa si mismo no es aprobado sino aquel a quien Dios alaba. Jesús sabe que era necesario que otros dieran testimonio de El. Juan es puesto para esto.