¡CUÁN LARGO,
CUÁN ALTO Y CUÁN PROFUNDO!
Queremos ser aceptados y se nos olvida la esencia. Tenemos temor a ser rechazados. De hecho, a nadie le gusta ser rechazado. El problema es cuando eso se nos convierte en una constante y nos volvemos dependientes de la aceptación de los demás.
Las experiencias de rechazo en nuestra niñez y los traumas del pasado, a menudo, son el origen de esta herida, y pueden exponerse de diversas maneras en la vida de una persona. PERO...