En este video reflexionamos sobre la belleza de la llamada sacerdotal a partir del llamado de Jesús a Mateo. Cristo no nos mira como nosotros nos miramos. Donde otros ven solamente a una persona común, Él puede estar viendo a un apóstol, un evangelista, un pastor, un santo.
También hablaremos del papel de la familia en las vocaciones. Muchas veces Dios sigue llamando, pero hace falta un ambiente de oración, escucha y generosidad para que un joven pueda responder con libertad.
Cuando Dios llama a un hijo al sacerdocio, no le quita algo a una familia: le concede el privilegio de participar en una misión eterna.
Oremos cada día por las vocaciones sacerdotales.