Cuando estamos pasando por pruebas difíciles, muchas veces pensamos que Dios no ve ni escucha lo que estamos sufriendo, pero no es así. El esta atento y está con nosotros en cada momento de nuestra vida. Solo que El sabe que nosotros tenemos tres opciones en medio de la prueba: una es que nos tiremos a la tristeza y nos quejemos y nos sintamos víctimas, la segunda es que tratemos de salir de la prueba por nuestros propios medios, luchando y luchando para al final salir cansados y frustrados por no poder lograrlo, y la tercera (que es la recomendada) es que dependamos de Dios con todas nuestras fuerzas, como depende un bebè de sus padres: totalmente, sin preocuparse. ¿Acaso se preocupa un hijo de 6 años por el pago de la renta de su casa diciendo: ay ¿como pagaremos mis padres y yo la renta este mes? Acaso se preocupa por qué va a comer cada día? No, porque él sabe que sus padres tienen control de todo. Ni le pasa por su mente semejante preocupación. Así deberíamos ser nosotros los hijos de Dios cuando llega la prueba. Confiar y depender totalmente de nuestro Padre Celestial que alimenta y viste a las aves y a las flores del campo que valen mucho menos que nosotros sus hijos.
Recordemos el verso que está en
Cuando estamos pasando por pruebas difíciles, muchas veces pensamos que Dios no ve ni escucha lo que estamos sufriendo, pero no es así. El esta atento y está con nosotros en cada momento de nuestra vida. Solo que El sabe que nosotros tenemos tres opciones en medio de la prueba: una es que nos tiremos a la tristeza y nos quejemos y nos sintamos víctimas, la segunda es que tratemos de salir de la prueba por nuestros propios medios, luchando y luchando para al final salir cansados y frustrados por no poder lograrlo, y la tercera (que es la recomendada) es que dependamos de Dios con todas nuestras fuerzas, como depende un bebè de sus padres: totalmente, sin preocuparse. ¿Acaso se preocupa un hijo de 6 años por el pago de la renta de su casa diciendo: ay ¿como pagaremos mis padres y yo la renta este mes? Acaso se preocupa por qué va a comer cada día? No, porque él sabe que sus padres tienen control de todo. Ni le pasa por su mente semejante preocupación. Así deberíamos ser nosotros los hijos de Dios cuando llega la prueba. Confiar y depender totalmente de nuestro Padre Celestial que alimenta y viste a las aves y a las flores del campo que valen mucho menos que nosotros sus hijos.
Recordemos el verso que está en
Jeremías 17: 7-8
“Pero bienaventurado el que confía en Jehová, cuya confianza está en Él. Serán como un árbol plantado por el agua que envía sus raíces por la corriente. No teme cuando llega el calor; Sus hojas son siempre verdes. No tiene preocupaciones en un año de sequía y nunca deja de dar fruto”.