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Or


No hay mejor bebida para recordar
que una infusión caliente
caliente con sabor amargo
como el dolor de saberte extraña
Y extraño es saber que mi dolor
sin fundamento se apodera
agregando sal cual quimera
a lo dulce que dejaste en mi paladar
Pero como si fuera caramelo
de tanto saborearlo se termina
se apaga, se difumina
desaparece quedando solo saliva
Saliva que un día cubría tus pezones
y de mi boca la lengua serpenteaba
arrastrándose lentamente en derredor
de tus morenas coronas endurecidas
Entonces pasa lo inevitable
y lo caliente hiende los labios
cambia el gusto se torna portable
y expele sentimientos porfiados
Porfiadas palabras que antes
fueran gemidos guturales
de cuando nos bebíamos a raudales
el amor sudando manantiales
Y la sal nos sabía a dulce miel
porque comíamos de la piel
el alimento excitantemente caliente
devorándonos el sexo palpitante
Y derramando ambrosía cada vez
desde las entrañas de nuestro ser
se nos fue yendo, acabando el elíxir
hasta que no quedó nada mas que
Una taza de café frio iluminada por el sol de la mañana
Y aquí soportando el solano
meciéndome entre los recuerdos
tratando de palpitar nuevamente
con lo que queda de ti en mi cimiente
Bebí la infusión amarga a sorbos
sin lágrimas sin sentimiento
mas que aquel que se guarda
entre las sábanas del aposento
Disfrutando por última vez de tu aroma
mezclado por el suave olor del otoño
del recinto ahora ventilado y penetrado
por la conciencia de que eres extraña
©Carlos di Paulo Zozaya
Donativos a paypal.me/carlosdipaulo
Hablemos del chocolate, esa bebida exótica que tiene la facultad de despertar a la oxitosina en los tiempos donde el amor hace falta y la pasión pueda estar dormida. La bebida que introdujo al pecado en el Edén, porque quiero pensar que esa era la fruta prohibida, tanto que Dios la mantuvo lejos de los creyentes durante más de 1500 años.
Lo cierto en que en estos climas fríos, una taza de buen chocolate calientito acompañado de una pieza de pan dulce realmente quita esa sensación friolenta y evoca reconfortantes recuerdos imposibles de olvidar, ya que es verdad que los sabores se ligan a las emociones y al retomarlos indudablemente estos nos transportarán a cualquier parte en el pasado junto con lo que sentimos en aquellos ayeres.
Y en lo particular, la sensación que me evoca el sentir su suave sabor en la boca, me despierta el recuerdo de aquella piel que tuve en mis labios, una noche fría e insomne, una noche fugaz como el calorcillo que persevera en la panza después de beber de sus labios aquel chocolate, tibio aún, que no puedo olvidar y que evoco cada vez que siento frío y necesidad de esos brazos…
Las musas revolotean por doquier y siempre se puede ser una inspiración para quien en verdad aprecia las virtudes de cada ser humano.
Cuando se navega en cielo rojo y nubes grises puede haber desolación. No todo es miel sobre hojuelas...
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