El día de la madre se acerca, y como tengo la capacidad de planificación de un pez cirujano (hola, Dory!), no tenía nada preparado. Ha venido a mi rescate la frutería de debajo de casa, con unas cestas de fruta para alimentar a cuatro familias. Además, Nora se pone creativa con la tarea que han hecho esta tarde papá y ella, y me cuenta una historia que me deja con el culo torcido.