Como el vil enemigo que es, Satanás trata de imponer su voluntad en esta guerra universal, de una u otra manera. Para él, el fin sí justifica los medios. A lo largo de la historia, fue demostrada una de las más grandes estrategias diabólicas para la destrucción del pueblo santo de Dios, un plan casi infalible, a saber, la infiltración de las prácticas paganas al cristianismo. Cuando el pueblo de Dios adopta lo común como santo, se inicia el proceso de apostasía, y así, la destrucción es inminente. Acompáñanos a esta interesante discusión del tercer capítulo del libro El conflicto de los siglos, el libro más distribuido a nivel mundial este año.