Hoy este tío Julio se siente feliz de poder compartir con ustedes historias emotivas que nos unen en la fe, fe que nunca nos es más necesaria que cuando nos enfrentamos ante la muerte de un ser querido. En la historia de hoy veremos cómo Juana aprende que debemos contar los pedazos de oro que Dios nos da en vida y que son compartidos con otros. El oro de su Palabra con quienes la escuchan y el oro de su cariño con quienes le aman.