Con Dios no hay atajos, ni corrupción de ningún tipo. En Él siempre hay integridad y cuentas claras. Por esto es que el precio que pagó Cristo en la cruz es tan significativo.
Con Dios no hay atajos, ni corrupción de ningún tipo. En Él siempre hay integridad y cuentas claras. Por esto es que el precio que pagó Cristo en la cruz es tan significativo.