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Muy inteligente, un discípulo aprendió todo ANTES de cualquiera de sus compañeros, se entregó de lleno al monasterio y empezó a esperar que lo ascendieran... ¡y nada! Incluso personas menos capaces fueron ascendidas, pero no él.
"Mi discípulo, algo malo está en tu mente, siento como una oscura nube que flota sobre ti, obstruyendo la energía tan brillante que irradiaba de ti hasta hace poco. ¿Quieres hablar algo?" le preguntó su maestro.
Muy frustrado habló de una larga lista de quejas. El maestro lo escuchó con atención y silencio, sin cambiar su expresión.
"Mi discípulo, lamento mucho cómo te sientes. Si lo que quieres es ser ascendido, te puedo ayudar. Las personas que mencionaste están con nosotros mucho más tiempo, y esto es importante también, pero te puedo ayudar a ascender si cumples una sola prueba."
Los ojos del discípulo brillaron, todas las quejas fueron olvidadas y se alistó para cumplir la prueba. Obviamente, no podía fallar, era demasiado inteligente.
La parte detrás de la cocina daba para una área muy rocosa y llena de lodo por las recientes lluvias. Irónicamente, durante la época seca, el terreno solía ser tan arenoso que era imposible caminar. El monasterio sí contaba con una carretera buena de acceso, pero este era el acceso antiguo. A la distancia, aproximadamente a un kilómetro, una bandera anuncia el comienzo del monasterio con una puerta y un servidor joven.
"Mi discípulo, la prueba es sencilla. Debes llevar una copa de agua hasta el servidor joven que queda al lado de la bandera. Allá entregarás la copa a él, para que la tome," le entregó una carta "junto con esta carta. Él me informará que la copa de agua que haya llegado intacta, sin derrumbar ni siquiera una gota..."
El discípulo la tomó rápidamente y en su afán, el agua se derrumbó al piso.
"Mi discípulo, cada vez que derrumbes agua, no importa la cantidad, tendrás que volver y llenar hasta el punto máximo... y arrancarás el día siguiente. Ah, no tengo que recordarte que tus tareas siguen siendo tuyas para cumplir."
De forma humilde, al día siguiente, volvió a llenar la copa de agua, salió... ¡y tropezó tras unos metros!
Y así fue. Todos los días, trataba de llegar con la copa de agua llena, pero no lo lograba. Sin embargo, sus equivocaciones tenían algo de positivo: humildad, calma, valentía (particularmente cuando llovía), paciencia... todas estas virtudes fueron apareciendo.
Y por fin la copa de agua llegó al joven, llena hasta el punto de rebosar.
Con mucho amor en los ojos, le entregó al joven tanto la copa como la carta; primero la tomó como si fuera un verdadero regalo y después, encendió una antorcha, que advertiría a su maestro el cumplimiento de la tarea.
Pero al discípulo ya no le importaba el ascenso o el cumplimento de la tarea. Con el paso del tiempo y su autoprogreso paralelo a esta prueba, aprendió que lo único que le importaba era satisfacer la sed de ese ser extraordinario.
Con un corazón satisfecho y una copa vacía, el nuevo futuro maestro hizo su camino de regreso al monasterio.
(texto parcial del cuento - escucha el Podcast)
#sabiduría #AutoSuperación #virtudes #humildad #paciencia #calma #valentía #amor #misericordia #desafíos
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https://anchor.fm/marcelo-bulk
https://open.spotify.com/show/16y4pwK8yRz3DnvQR0PoEJ
By Marcelo BulkMuy inteligente, un discípulo aprendió todo ANTES de cualquiera de sus compañeros, se entregó de lleno al monasterio y empezó a esperar que lo ascendieran... ¡y nada! Incluso personas menos capaces fueron ascendidas, pero no él.
"Mi discípulo, algo malo está en tu mente, siento como una oscura nube que flota sobre ti, obstruyendo la energía tan brillante que irradiaba de ti hasta hace poco. ¿Quieres hablar algo?" le preguntó su maestro.
Muy frustrado habló de una larga lista de quejas. El maestro lo escuchó con atención y silencio, sin cambiar su expresión.
"Mi discípulo, lamento mucho cómo te sientes. Si lo que quieres es ser ascendido, te puedo ayudar. Las personas que mencionaste están con nosotros mucho más tiempo, y esto es importante también, pero te puedo ayudar a ascender si cumples una sola prueba."
Los ojos del discípulo brillaron, todas las quejas fueron olvidadas y se alistó para cumplir la prueba. Obviamente, no podía fallar, era demasiado inteligente.
La parte detrás de la cocina daba para una área muy rocosa y llena de lodo por las recientes lluvias. Irónicamente, durante la época seca, el terreno solía ser tan arenoso que era imposible caminar. El monasterio sí contaba con una carretera buena de acceso, pero este era el acceso antiguo. A la distancia, aproximadamente a un kilómetro, una bandera anuncia el comienzo del monasterio con una puerta y un servidor joven.
"Mi discípulo, la prueba es sencilla. Debes llevar una copa de agua hasta el servidor joven que queda al lado de la bandera. Allá entregarás la copa a él, para que la tome," le entregó una carta "junto con esta carta. Él me informará que la copa de agua que haya llegado intacta, sin derrumbar ni siquiera una gota..."
El discípulo la tomó rápidamente y en su afán, el agua se derrumbó al piso.
"Mi discípulo, cada vez que derrumbes agua, no importa la cantidad, tendrás que volver y llenar hasta el punto máximo... y arrancarás el día siguiente. Ah, no tengo que recordarte que tus tareas siguen siendo tuyas para cumplir."
De forma humilde, al día siguiente, volvió a llenar la copa de agua, salió... ¡y tropezó tras unos metros!
Y así fue. Todos los días, trataba de llegar con la copa de agua llena, pero no lo lograba. Sin embargo, sus equivocaciones tenían algo de positivo: humildad, calma, valentía (particularmente cuando llovía), paciencia... todas estas virtudes fueron apareciendo.
Y por fin la copa de agua llegó al joven, llena hasta el punto de rebosar.
Con mucho amor en los ojos, le entregó al joven tanto la copa como la carta; primero la tomó como si fuera un verdadero regalo y después, encendió una antorcha, que advertiría a su maestro el cumplimiento de la tarea.
Pero al discípulo ya no le importaba el ascenso o el cumplimento de la tarea. Con el paso del tiempo y su autoprogreso paralelo a esta prueba, aprendió que lo único que le importaba era satisfacer la sed de ese ser extraordinario.
Con un corazón satisfecho y una copa vacía, el nuevo futuro maestro hizo su camino de regreso al monasterio.
(texto parcial del cuento - escucha el Podcast)
#sabiduría #AutoSuperación #virtudes #humildad #paciencia #calma #valentía #amor #misericordia #desafíos
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