Pese a las sanciones antirrusas y la exclusión del fútbol ruso de todos los torneos de la FIFA y la UEFA, el juego más popular sigue vivo en este país, además de talla internacional, lo que mostró el partido por la Supercopa de Rusia, disputado por el Zenit San Petersburgo, campeón liguero, y el Spartak Moscú, ganador de la Copa.