Sin respetar la legislación rusa ni tampoco las particularidades socioculturales e históricas del gigante euroasiático, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos [TEDH] exigió a Rusia que legalizara los matrimonios homosexuales. Algo que dejó boquiabierto a prácticamente todo el país, desde la ciudadanía de a pie, hasta las autoridades.