La distopía (o utopía negativa) es un tipo de ficción narrativa que aparece a inicios del siglo XX desde la novela pero que ha tenido (y sigue teniendo) una amplia difusión también en el cine.
Su nombre proviene de la tensa y compleja relación que sostiene con un tipo de ficción (entre crónica, testimonio y tratado filosófico) aparecida en el Renacimiento con el libro Utopía (1516) de Thomas More y desarrollada por varios autores entre los siglos XVI y XVII en Europa, en especial, Tommaso Campanella en Ciudad del Sol (1602) y Francis Bacon en Nueva Atlántida (1627). Dos de las más importantes novelas distópicas han sido escritas por los escritores ingleses Aldous Huxley y George Orwell: Un mundo feliz (1932) y 1984 (1949), respectivamente.
En estas novelas, asistimos a un mundo en el que aparecen Estados gigantescos y casi todopoderosos en los que predominan el amor a la servidumbre, la percepción de la tiranía totalitaria como beneficiosa y la supresión de la libertad individual. Un común denominador de ambas novelas es que los personajes principales, que en algún momento tienen la posibilidad de alejarse de la dominación política totalitaria, fracasan en sus intentos de resistirse, de rebelarse frente a las injusticias sociales, políticas y económicas, sea porque se suicidan, son asesinados, traicionan, son doblegados por el poder o claudican.