Llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: "Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro. Lo que sale de dentro es lo que hacee impuro al hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga. Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. El les dijo: "¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra al corazón, sino al vientre y se echa en la letrina". Con esto declaraba puros todos los alimentos. Y siguió: "Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre, porque de dentro del corazón del hombre salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro, y hacen al hombre impuro.