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El foso de los leones no es una linda historia para niños. Es una historia real, de las dificultades que siempre han enfrentado los hijos de Dios, cuando luchan por mantenerse fieles a Dios. Daniel tenía aproximadamente unos 80 años. Ya era un hombre anciano. Pero aún así Dario lo eligió para que fuera uno de sus principales governantes. Quizás escuchó de su sabiduría, de su prudencia, o de su habilidad para resolver conflictos. Lo cierto es que su nombramiento produjo la envídia de los otros altos funcionarios del rey; y fue así que éstos buscaron la forma de destruir la carrera política de Daniel, buscando alguna falta en su administración. Ellos pensaban que Daniel era como otros políticos, y pensaron que encontrarían alguna malversación de fondos, o alguna otra falta escondida; pero lo cierto es que no encontraron nada, porque Daniel era fiel. No solamente fiel a Dios, sino fiel a quienes servía. Por eso estos hombres planificaron encontrar una forma de destruirlo mediante su fe, buscando contrariar su fidelidad a la Ley de Dios. ¿Qué mandamiento podían buscar en su contra? Eligieron el primer mandamiento: "No tendrás otros dioses delante de mí". Ellos sabían que Daniel oraba tres veces al día en dirección a Jerusalén, a su Dios. Entonces convencieron al rey de firmar un edicto donde durante 30 días nadie pudiera orar a otro que no fuera el rey; y si lo hacía, sería echado en el foso de los leones. Daniel no eligió esconder su fe. Daniel no eligió orar en secreto. Daniel prefierió honrar a Dios, aún cuando pudiera poner en riesgo su vida y su cargo. Dios no salvó a Daniel de caer en el foso de los leones: pero Dios entró con él a ese foso. Los leones no le hicieron ningún daño a Daniel; porque Dios estaba con él. Que Dios nos ayude a imitar no solamente la vida de oración de Daniel, sino también su fidelidad y su integridad. Que el Señor te bendiga.
By Gerardo5
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El foso de los leones no es una linda historia para niños. Es una historia real, de las dificultades que siempre han enfrentado los hijos de Dios, cuando luchan por mantenerse fieles a Dios. Daniel tenía aproximadamente unos 80 años. Ya era un hombre anciano. Pero aún así Dario lo eligió para que fuera uno de sus principales governantes. Quizás escuchó de su sabiduría, de su prudencia, o de su habilidad para resolver conflictos. Lo cierto es que su nombramiento produjo la envídia de los otros altos funcionarios del rey; y fue así que éstos buscaron la forma de destruir la carrera política de Daniel, buscando alguna falta en su administración. Ellos pensaban que Daniel era como otros políticos, y pensaron que encontrarían alguna malversación de fondos, o alguna otra falta escondida; pero lo cierto es que no encontraron nada, porque Daniel era fiel. No solamente fiel a Dios, sino fiel a quienes servía. Por eso estos hombres planificaron encontrar una forma de destruirlo mediante su fe, buscando contrariar su fidelidad a la Ley de Dios. ¿Qué mandamiento podían buscar en su contra? Eligieron el primer mandamiento: "No tendrás otros dioses delante de mí". Ellos sabían que Daniel oraba tres veces al día en dirección a Jerusalén, a su Dios. Entonces convencieron al rey de firmar un edicto donde durante 30 días nadie pudiera orar a otro que no fuera el rey; y si lo hacía, sería echado en el foso de los leones. Daniel no eligió esconder su fe. Daniel no eligió orar en secreto. Daniel prefierió honrar a Dios, aún cuando pudiera poner en riesgo su vida y su cargo. Dios no salvó a Daniel de caer en el foso de los leones: pero Dios entró con él a ese foso. Los leones no le hicieron ningún daño a Daniel; porque Dios estaba con él. Que Dios nos ayude a imitar no solamente la vida de oración de Daniel, sino también su fidelidad y su integridad. Que el Señor te bendiga.