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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026
“SABIDURÍA PARA EL CAMINO”
Narrado por: Exyomara Avila
Desde: Bogotá, Colombia
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
19 DE JULIO DE 2026
PERMANECER Y DAR FRUTO
...el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5
Al amanecer, antes de abrir la agenda y responder mensajes, siento cuánto necesito una fuente más firme que mis propias fuerzas.
En la vida adulta cargo responsabilidades que no se detienen: trabajo, familia, cuentas, decisiones pendientes y palabras que deben medirse con cuidado. En ese ritmo, uno puede seguir activo por fuera y, sin embargo, irse secando por dentro. Sirvo, resuelvo, acompaño, pero descubro que no basta con estar ocupado para estar viviendo en plenitud. Si me desconecto de Cristo, puedo mantener la apariencia de fruto por un tiempo, aunque el corazón pierda la savia que lo sostiene. El cansancio, la prisa y la presión me recuerdan que no fui llamado a producir por esfuerzo propio, sino a permanecer.
Jesús lo dijo con una claridad que no deja espacio para la autosuficiencia: “...el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Permanecer no es un gesto ocasional, sino una comunión continua. Es volver a Él antes de decidir, antes de responder, antes de cargar otra jornada sobre mis hombros. Es admitir que la sabiduría para hablar con paciencia, administrar con integridad, perdonar con verdad y perseverar con esperanza nace de una unión viva con Cristo. Sin Él, mis mejores intenciones se desordenan; con Él, hasta lo pequeño adquiere valor eterno.
Hoy necesito elegir esa permanencia en lo concreto: abrir la Biblia con reverencia, orar con sinceridad, escuchar antes de reaccionar y obedecer aunque el resultado no sea inmediato. En el hogar, en la iglesia y en el trabajo, dar fruto no significa aparentar control, sino dejar que la vida de Cristo fluya en mí. Si permanezco en Él, no caminaré solo. Y cuando mi fuerza termine, su gracia seguirá sosteniéndome para llevar el fruto que honra al Padre.