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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2026
Narrado por: Eddie Rodriguez
Desde: Guatemala, Guatemala
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
JUEVES 25 DE JUNIO
“¡VEN!”
Hoy también se nos extiende la invitación a venir.
Lee los siguientes textos y nota su invitación a venir a él: Mateo 11:28‑30; Isaías 55:1-3; Juan 6:44.
El Espíritu Santo quiere acercarte a Jesús hoy. Jesús te invita a venir a él y a permanecer en él hoy y cada día hasta que venga. Cuando respondas y vengas a él, cuando tu corazón se enternezca y tu mente se rinda, sentirás paz porque tendrás la certeza de que él te recibirá en sus brazos, ya sea que estés vivo o que resucites, no importa cuán indigno seas, en el día final de esta Tierra. Jesús dijo: “Al que viene a mí, nunca lo echo fuera” (Juan 6:37).
Debemos sentir la urgencia de cooperar con el Espíritu Santo para llamar a otros a entrar en una relación salvadora con Jesús. “El Espíritu y la esposa dicen: ‘¡Ven!’ Y el que oiga también diga: ‘¡Ven!’ Y el que tiene sed venga, y el que quiera tome del agua de la vida gratuitamente” (Apoc. 22:17).
La invitación es gratuita, es un don proveniente de la gracia divina. Cuando aceptamos a Dios y lo amamos con todo nuestro corazón (mente), nuestro ser y nuestras fuerzas (Deut. 6:5), nuestra vida cambia para siempre, aquí y en la Eternidad.
La Biblia termina con una promesa: “ ‘Ciertamente, vengo en breve’. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!” (Apoc. 22:20).
¿Cuándo ocurrirá eso? Si morimos antes de que Cristo vuelva, lo primero que veremos al abrir nuevamente nuestros ojos será el regreso de Cristo. Nuestra vida transcurre rápidamente, y así de rápido regresará Jesús por nosotros. Si morimos antes de que Cristo regrese, tal vez nuestro primer pensamiento cuando resucitemos será: “¡Vaya, Señor, ¡tu venida ocurrió verdaderamente pronto!”
Nuestra percepción actual es limitada, pero entonces veremos a Jesús cara a cara. No te canses de esperar. Mantén vivo ese anhelo, siempre ante ti, con fe y confianza en el amor y la bondad de Dios. Di con Juan: “Señor Jesús, ¡ven, por favor!”
Ora ahora mismo para que tu fe perdure y te permita entregarte completamente a aquel que murió por ti y volverá pronto a buscarte.