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DEVOCIÓN MATUTINA PARA MUJERES EMBARAZADAS
“DULCE ESPERA”
Narrado por: Sirley Delgadillo
Desde: Bucaramanga, Colombia
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
18 DE AGOSTO
EL PROPÓSITO DIVINO DE TU BEBÉ
Versículo del día: "Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre." — Salmo 139:13
Reflexión: Querida mamá, en este tiempo tan especial de espera, es hermoso saber que tu bebé no es solo un regalo de vida, sino un propósito divino. Cada día que pasa, estás presenciando la creación de una nueva vida, y Dios está en cada detalle. Él te ha confiado la vida de tu bebé y te ha dado el hermoso privilegio de ser su madre.
Aunque algunos momentos puedan ser desafiantes, recuerda que en el proceso de embarazo, no solo se forma un ser humano, sino también una conexión profunda entre tú y tu hijo, guiada por el amor y el propósito de Dios. Él está contigo, fortaleciéndote y dándote la sabiduría necesaria para esta increíble tarea.
Oración: Señor, gracias por el hermoso regalo de la vida que estás creando en mi vientre. Gracias por confiarme a este bebé, sabiendo que tienes un propósito especial para su vida. Te pido que me des sabiduría, paciencia y amor para ser la madre que Tú has diseñado para mi hijo/a. Aumenta mi fe y mi confianza en Tu plan perfecto. En el nombre de Jesús, amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA MUJERES 2026
“DIGNAS DE SU VOZ”
Narrado por: Sirley Delgadillo
Desde: Bucaramanga, Colombia
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
18 DE AGOSTO DE 2026
PALABRA QUE CONSUELA
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación. 2 Corintios 1:3-4
¿Cuántas voces han intentado hoy definir lo que debo sentir, decidir o sostener? Entre mensajes, exigencias, opiniones y responsabilidades, puedo llegar al final del día con el corazón cansado y la mente dispersa. Sin embargo, en medio de ese ruido, Dios no deja de hablar. Su voz no compite con violencia; llama con claridad, me recuerda quién soy y me invita a volver al lugar donde la paz no depende del desorden alrededor, sino de su presencia fiel.
El conflicto no siempre está afuera. A veces lo más difícil es discernir qué nace de la convicción del Espíritu, qué proviene del peso de la culpa y qué es solo presión ajena disfrazada de consejo. Cuando intento responder desde el temor, me vuelvo rígida o insegura; cuando reacciono desde la prisa, pierdo la ternura y también la verdad. Pero Dios no me llama a vivir esclava de la aprobación ni paralizada por la confusión. Me llama a escuchar con un corazón dispuesto, a revisar mis motivaciones y a dejar que su Palabra juzgue lo que siento antes de que yo decida por impulso.
La Escritura es lámpara para mis pies y luz para mi camino porque no solo informa, también orienta. En ella, el Señor corrige mis excesos, fortalece mis límites y sostiene mis pasos cuando no veo todo el trayecto. Su voz nunca contradice su carácter: si me conduce, me conduce hacia la verdad; si me reprende, lo hace para sanar; si me envía, me capacita. Por eso necesito volver al texto sagrado con humildad, leyendo hasta que mi espíritu se aquiete y lo que escucho de Dios pese más que la ansiedad que me rodea.
Hoy puedo responder con sabiduría. Puedo hacer una pausa antes de contestar, orar antes de firmar una decisión, y pedir al Señor un oído sensible para reconocer su dirección en casa, en el trabajo, en la iglesia y en mis relaciones más cercanas. No estoy llamada a vivir confundida, sino guiada. La voz de Dios no me humilla; me afirma, me ordena interiormente y me envía a caminar con dignidad. Si me detengo a escucharle, Él me dará el siguiente paso con paz, y esa paz será también testimonio de que sigo perteneciendo a su cuidado.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026
“FUTURO EN MANOS DE DIOS”
Narrado por: Daniel Ramos
Desde: Connecticut, USA
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
18 DE AGOSTO DE 2026
FIRME ANTE EL ESPEJO
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores. Santiago 1:22
Entre lo que digo creer y lo que realmente hago, el espejo revela una distancia incómoda.
Esa distancia aparece cuando escucho una verdad en la iglesia, en una clase o en una conversación, y luego sigo actuando como si nada hubiera pasado. Me pasa al decidir qué mirar, cómo hablar, qué responder, cómo usar mi tiempo o con quién caminar. El corazón quiere quedar bien, pero la vida real pide coherencia. Y ahí es donde el futuro deja de ser una idea lejana: se convierte en el lugar donde mis hábitos de hoy van a hablar por mí. No necesito más información si ya sé cuál es el llamado de Dios; necesito valentía para obedecerlo.
Santiago no nos invita a admirar la Palabra desde lejos, sino a convertirla en camino. Ser hacedor no significa actuar por impulso religioso, sino dejar que lo que Dios dice gobierne mis decisiones concretas. Cuando la Biblia corrige mis prioridades, la obediencia me protege. Cuando señala un pecado, confesarlo me libera. Cuando orienta mis planes, me da dirección. La fe verdadera no se queda en una emoción de culto; baja a la agenda, al trabajo, al estudio, a la forma en que trato a mis padres, amigos y posibles relaciones. La Palabra no fue dada para decorar mi mente, sino para formar mi carácter.
Hoy puedo mirar mi reflejo sin huir de la verdad y, al mismo tiempo, sin perder la esperanza. Dios no busca perfección instantánea; busca un corazón dispuesto. Si escucho su Palabra y la practico, aunque sea con pasos pequeños, Él fortalece mi identidad y afirma mi futuro. Puedo comenzar con una obediencia sencilla: ordenar mis prioridades, pedir perdón, apartar tiempo para orar, servir con lo que tengo, estudiar con fidelidad y tomar decisiones limpias delante de Dios. Lo que hago con la Palabra recibida hoy prepara el terreno para la vida que viene. Ser hacedor me enseña a avanzar con firmeza, porque la obediencia siempre me acerca más a Cristo y a su propósito para mí.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026
“SABIDURÍA PARA EL CAMINO”
Narrado por: Exyomara Avila
Desde: Bogotá, Colombia
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
18 DE AGOSTO DE 2026
COMPAÑÍA FIEL
Mejores son dos que uno... Eclesiastés 4:9-10
La prisa me empuja a decidir solo, pero la paz de Dios me recuerda que no fui hecho para caminar aislado. En la vida adulta, donde pesan las cuentas, las responsabilidades y las palabras que no siempre sé cómo ordenar, la soledad puede parecer eficiente; sin embargo, también vuelve más frágiles mis pasos. Necesito voces confiables, oración compartida y hermanos que me ayuden a mirar con más claridad.
No siempre busco compañía por debilidad; muchas veces la busco porque sé que mi juicio necesita ser probado por la luz de Dios. Cuando enfrento una decisión en casa, en el trabajo o en la iglesia, mi primer impulso puede ser cerrar la puerta y resolverlo todo en silencio. Pero el corazón cansado se equivoca con facilidad, y el orgullo me hace pensar que cargar solo es señal de madurez. En realidad, una fe madura sabe recibir ayuda, escuchar consejo y admitir que el Señor también habla por medio de otros creyentes fieles.
Me consuela escuchar la sabiduría de Eclesiastés: mejores son dos que uno, porque tienen mejor paga de su trabajo, y si uno cae, el otro lo levanta. Dios no nos diseñó para una independencia orgullosa, sino para una comunión que sostiene. En el camino de la obediencia, una mano firme puede evitar una caída, y una palabra oportuna puede devolver ánimo cuando las fuerzas escasean. Así también, el consejo piadoso me ayuda a discernir entre una reacción apresurada y una convicción nacida de la oración y la Escritura.
Hoy quiero valorar más la compañía fiel: la del cónyuge que ora, el amigo que corrige con ternura, el hermano de iglesia que acompaña sin exhibirse. También quiero ser yo esa presencia para otros, dispuesto a levantar al que tropieza, escuchar antes de responder y caminar con paciencia. En un mundo que exalta el individualismo, el Señor me llama a una vida compartida, humilde y perseverante. Cuando camino con otros bajo la dirección de Dios, el peso se reparte, la fe se fortalece y el sendero se vuelve más seguro.
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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
III TRIMESTRE DEL 2026
Narrado por: Eddie Rodriguez
Desde: Guatemala, Guatemala
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
LUNES 17 DE AGOSTO
EL CRISTO RESUCITADO, NUESTRA ÚNICA ESPERANZA
En 1 Corintios 15:9-19, Pablo explica cuán graves y terribles son las consecuencias de negar la resurrección, ya que, sin ella, los creyentes no tienen esperanza en el presente, y mucho menos en el futuro.
Lee 1 Corintios 15:9-19. ¿Qué perdemos si Cristo no resucitó?
En general, los paganos no creían en la resurrección, especialmente en el mundo griego, con su creencia en el dualismo cuerpo-alma (al morir, el alma ascendía según ellos adonde supuestamente van las almas de los muertos). Pablo comienza 1 Corintios 15:12-19 con una pregunta retórica que muestra su profundo desconcierto: «¿Cómo algunos de ustedes dicen que no hay resurrección de los muertos?» (1 Cor. 15:12). Para el apóstol, no creer en la resurrección era algo inconcebible, especialmente en vista de la existencia de tantos testigos oculares de ella (1 Cor. 15:5-8). Pero, peor aún, si la resurrección no había ocurrido, la esperanza de los creyentes estaba basada en una mentira y seguían sujetos a las consecuencias eternas de sus pecados.
De hecho, Pablo dice que si no hay resurrección de los muertos: (1) Cristo no resucitó (1 Cor. 15:13, 16); (2) nuestra predicación es vana (vers. 14); (3) nuestra fe también es vana (vers. 14, 17); (4) somos testigos falsos (vers. 15); (5) seguimos en nuestros pecados (vers. 17); y, obviamente, (6) quienes murieron están perdidos (vers. 18).
Sin la resurrección, tanto la predicación como la fe son vanas (1 Cor. 15:14, 17). El término griego traducido como «vana» o «vacía» es kenos. Los intérpretes debaten si kenos significa «vana» en el sentido de carente de verdad (es decir, «falsa»), carente de resultados (es decir, «sin resultado o efecto») o carente de propósito (es decir, «en vano»).
Sea cual fuere el significado específico, en un escenario en el que no existiera la resurrección, la fe se describe como inútil (griego mataios) (1 Cor. 15:17).
Aunque mataios no difiere mucho de kenos, la idea es que, si Jesús no está vivo, la fe es infructuosa, una ilusión, porque nuestros pecados no han sido perdonados (vers. 17). En ese caso, los cristianos seríamos falsos testigos que engañan y son engañados (vers. 15).
¿Qué sentido tendría 1 Corintios 15 si los seres humanos tuviéramos almas que fueran al cielo (o al infierno) en ocasión de la muerte? ¿Por qué es tan importante entender que los muertos «duermen»?
NOTAS DE ELENA
Material complementario de la escuela Sabática para adultos
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
LUNES, 17 DE AGOSTO
EL CRISTO RESUCITADO, NUESTRA ÚNICA ESPERANZA
No ganamos el cielo por nuestros méritos, sino por los méritos de Cristo... No se centralice vuestra esperanza en vosotros mismos, sino en Aquel que ha entrado dentro del velo. Hablad de la bendita esperanza, y de la aparición gloriosa de nuestro Señor Jesucristo.
Es cierto que estamos expuestos a grandes peligros morales; es cierto que estamos en peligro de ser corrompidos. Pero este peligro solo nos amenaza si confiamos en el yo y miramos no más arriba de nuestros propios esfuerzos humanos. Al hacer esto, provocaremos el naufragio de la fe.
En Cristo se centraliza nuestra esperanza de vida eterna... Nuestra esperanza es un anda para el alma, segura y firme, cuando entra dentro del velo, pues el alma zamarreada por la tempestad se convierte en participante de la naturaleza divina. Está anclado en Cristo. En medio de los embates de la tentación, no será arrastrado contra las rocas ni arrastrado hacia el remolino. Su barco resistirá la tormenta (That I May Know Him, p. 79; parcialmente en A fin de conocerle, 14 de marzo, p. 80).
"Id por todo el mundo, y predicad el evangelio a toda criatura; es la orden de Cristo... No quiere decir esto que todos sean llamados a ser pastores o misioneros en el sentido común de la palabra; pero todos pueden ser colaboradores con él para dar las "buenas nuevas» a sus semejantes. Se da la orden a todos, grandes o chicos, instruidos o ignorantes, viejos o jóvenes.
Sobre todo aquel que conoce la verdad para este tiempo descansa la responsabilidad de darla a conocer a otros. Los siervos de Cristo son en gran medida responsables del bienestar y la salvación del mundo. Han de ser colaboradores de Dios en la obra de ganar almas para Cristo.
El tema que atrae el corazón del pecador es Cristo y Cristo crucificado. Sobre la cruz del Calvario Jesús se revela al mundo en un amor sin paralelo. Presentadlo a las multitudes hambrientas, y la luz de su amor ganará a los hombres y los llevará de las tinieblas a la luz, de la transgresión a la obediencia y la verdadera santidad. La contemplación de Cristo en la cruz del Calvario despierta la conciencia para que perciba el carácter odioso del pecado como no puede hacerlo ninguna otra cosa.
Cristo colgando de la cruz era el evangelio. Ahora tenemos un mensaje: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Los miembros de nuestra iglesia, ¿no querrán conservar los ojos fijos en un Salvador crucificado y resucitado en quien se centran sus esperanzas de vida eterna? Este es nuestro mensaje, nuestro tema, nuestra doctrina, nuestra advertencia al impenitente, nuestro estímulo para el sufriente, la esperanza para cada creyente. Si podemos despertar el interés de los hombres para que fijen los ojos en Cristo, podemos ponernos a un lado y pedirles únicamente que continúen fijando los ojos en el Cordero de Dios... Aquel cuyos ojos estén fijos en Jesús, dejará todo. Morirá al egoísmo. Creerá en toda la Palabra de Dios, que es tan gloriosa y admirablemente ensalzada en Cristo. Es privilegio de todo cristiano no solo esperar sino apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo. Si todos los que profesan su nombre llevasen frutos para su gloria, ¡cuán prestamente quedaría sembrada en el mundo la semilla del evangelio! La última mies maduraría rápidamente, y Cristo vendría para recoger el precioso grano (Maranata: el Señor viene,1° de abril, p. 102).
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2026
“DIOS EN MI VIDA”
Narrado por: Tatania Daniela
Desde: Juliaca, Perú
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
17 DE AGOSTO DE 2026
UN DÍA CON PROPÓSITO
Mirad, pues, con diligencia cómo andéis... aprovechando bien el tiempo. Efesios 5:15-16
Mi hermana me llama para jugar, pero yo sigo mirando el reloj porque todavía no terminé mi tarea.
Siento que el tiempo se me escapa como agua entre los dedos cuando quiero hacer muchas cosas al mismo tiempo. Entonces me acuerdo de que Jesús también me ve cuando me apresuro, cuando me distraigo y cuando dejo para después lo que debo hacer. Él no quiere que corra sin pensar, sino que aprenda a usar bien cada momento. Mi día no está hecho solo de clases, juegos y comidas; también está lleno de pequeñas decisiones que pueden agradarle a Dios.
La Biblia dice: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis... aprovechando bien el tiempo”. Eso me enseña a mirar mi día con cuidado, como quien guarda algo valioso en las manos. Aprovechar bien el tiempo no significa hacer todo perfecto ni dejar de jugar, sino hacer primero lo que debo, escuchar con atención, ayudar en casa y obedecer con gusto. Cuando leo este versículo, entiendo que Dios me regala minutos para aprender, amar y servir.
Hoy puedo pedirle a Jesús que me ayude a ordenar mi tiempo. Puedo apagar el ruido por un momento, terminar mis tareas, recoger mis cosas y luego disfrutar del juego con alegría limpia. Si comienzo la mañana con una oración sencilla, Él me guiará en la escuela, en la casa y en el camino. Un día con propósito no es un día lleno de cosas grandes, sino un día pequeño vivido con Jesús, paso a paso.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026
“AQUÍ Y AHORA CON DIOS”
Narrado por: Mone Muñoz
Desde: Buenos Aires, Argentina
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
17 DE AGOSTO DE 2026
LA ALEGRÍA DE OBEDECER
Si me amáis, guardad mis mandamientos. Juan 14:15
Mi amigo soltó un comentario duro y yo me quedé callado, aunque por dentro quería responderle igual.
Ese tipo de momentos me revela algo incómodo: obedecer a Dios no siempre se siente fácil ni espontáneo. Cuando me duele una palabra, cuando me corrigen sin razón o cuando me tienta hacer lo contrario para quedar bien, mi corazón quiere defenderse primero y escuchar después. Pero el amor verdadero no se mide solo por lo que digo en un momento emotivo; también se muestra en cómo reacciono, en lo que elijo cuando nadie me obliga y en la manera en que trato a los demás aun cuando estoy molesto.
Por eso Juan 14:15 me confronta con ternura: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Jesús no está pidiendo una obediencia fría ni forzada. Está hablando de una respuesta de amor. Yo guardo sus mandamientos porque lo amo, porque confío en que sus palabras me cuidan, y porque sé que su voluntad siempre me guía hacia lo bueno. Obedecer no me hace menos libre; me enseña a caminar con un corazón más limpio, más firme y más parecido al de Cristo.
Hoy puedo demostrar ese amor en algo concreto: responder con respeto, decir la verdad, pedir perdón si fallé, ayudar en casa sin que me lo repitan y elegir lo correcto aunque me cueste. Cada pequeño acto de obediencia abre espacio para que Jesús gobierne mi vida diaria. Si lo amo de verdad, su palabra no será solo algo que escucho en la iglesia, sino una decisión que vivo en el patio, en el aula, en mi casa y en mis conversaciones. Y cuando obedecer se sienta difícil, puedo pedirle al Señor un corazón dispuesto, porque él también me da la fuerza para hacerlo.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA MUJERES EMBARAZADAS
“DULCE ESPERA”
Narrado por: Sirley Delgadillo
Desde: Bucaramanga, Colombia
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
17 DE AGOSTO
EL CUIDADO DE DIOS EN CADA PASO
Versículo del día: "El Señor cuidará de ti; Él será tu refugio y tu fortaleza." — Salmo 46:1
Reflexión: Querida mamá, en este hermoso y único tiempo de embarazo, sabes que cada día está lleno de nuevas emociones, desafíos y alegrías. Puede haber momentos de incertidumbre, cansancio o incluso preocupación por lo que está por venir, pero recuerda que el Señor está contigo en cada paso de este camino.
Él es tu refugio y fortaleza, y tiene un plan perfecto para ti y tu bebé. Aunque no puedas ver todo lo que el futuro tiene preparado, puedes confiar en que Dios te está guiando, protegiendo y cuidando de ti con todo Su amor. En cada movimiento de tu bebé, en cada latido de su corazón, hay evidencia de Su obra maravillosa en ti.
Oración: Señor, gracias por Tu cuidado y protección en este hermoso viaje de la maternidad. Te entrego mis preocupaciones y confío en que Tú me guiarás y me darás la fortaleza para enfrentar todo lo que venga. Gracias por el regalo de la vida que estoy esperando, y por Tu presencia constante en mi vida y en la de mi bebé. En el nombre de Jesús, amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA MUJERES 2026
“DIGNAS DE SU VOZ”
Narrado por: Sirley Delgadillo
Desde: Bucaramanga, Colombia
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
17 DE AGOSTO DE 2026
CONDUCIDA HACIA LA META
Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:14
Cuando la conversación familiar se vuelve tensa, noto que mi corazón quiere defenderse antes de escuchar del todo. En ese instante descubro cuánto necesito una dirección más alta que mi propia reacción.
Mi cansancio, mis expectativas y hasta mi deseo de ser comprendida pueden empujarme a responder desde la prisa. Pero no fui llamada a vivir atrapada en el impulso del momento; fui llamada a caminar con propósito, con la mirada puesta en algo más firme que el reconocimiento ajeno. El alma se desgasta cuando intenta cargar con todas las voces, pero se fortalece cuando aprende a distinguir cuál merece obediencia.
Por eso Filipenses 3:14 me reubica con ternura y firmeza: “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. No avanzo sola ni a ciegas. Cristo Jesús me llama, me sostiene y me orienta. La meta no es agradar a todos, ni resolver cada tensión de inmediato, ni demostrar mi valor; la meta es permanecer fiel a Aquel que me invita a seguirle con un corazón íntegro. Su voz no me confunde, me conduce.
Hoy puedo detenerme antes de responder, orar antes de decidir y abrir la Escritura antes de dejarme arrastrar por la presión. Puedo caminar con serenidad aun cuando no tenga todas las respuestas, porque el supremo llamamiento de Dios sigue vigente sobre mi vida. Si el Señor me conduce hacia la meta, entonces mi tarea no es correr sin rumbo, sino avanzar con obediencia, humildad y paz, confiando en que cada paso dado con Él me acerca más a su propósito perfecto.
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Podcast para el crecimiento espiritual de toda la familia.