DEVOCIÓN MATUTINA VESPERTINA
“SALMOS”
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
18 DE NOVIEMBRE
SALMO 106:43-45
«Se acordó del pacto que había hecho con ellos y por su gran amor les tuvo compasión» (SAL. 106:45).
¿T e resulta difícil obedecer? A la mayoría de nosotros nos gusta hacer nuestra propia voluntad, pensando que podemos ser más listos o astutos que los demás, especialmente si son nuestros padres, maestros o alguna otra autoridad a quien retar con nuestros propios argumentos o ideas y, por supuesto, también retamos a Dios.
Recuerdo que, en los inicios de mi carrera universitaria, viví un período de rebeldía, en el que, de forma callada hacía mi voluntad y no lo que era correcto. Fingía estudiar, pero me la pasaba escuchando música y perdiendo el tiempo, al mismo tiempo que mantenía una doble cara en la iglesia en la que participaba, teniendo responsabilidades con otros jóvenes, pero en realidad era rebelde a la autoridad. El resultado era esperado, en poco tiempo reprobé muchas materias y mi escasa vida espiritual se hizo evidente. Finalmente, Dios trató con mi vida y, a través de muchas vergüenzas, corrigió mis pasos y me permitió volver a una relación personal con Él y terminar satisfactoriamente mis estudios profesionales.
El pasaje bíblico de hoy nos refiere esta actitud en el pueblo de Israel, siendo muchas veces librado por Dios, pero ellos se mantenían rebeldes a Su consejo. El pasaje habla de cómo, desde su salida de Egipto, fueron continuamente librados de muchos males y circunstancias adversas y, aun así, al llegar a la tierra prometida se vieron envueltos en pecados penosos y su continua actitud rebelde terminó por atraer sobre ellos consecuencias terribles. Y, como me sucedió a mí, sus maldades cometidas terminaron por humillarlos.
Así que, no pensemos que llevar una vida de ideas propias o justicia personal, lejos de la voluntad de Dios, nos llevará al éxito; no será así. La Biblia dice: «Todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido» (Luc. 14:11). Una vida rebelde a Dios no es una buena opción; yo la viví y realmente no vale la pena. En mi oscuridad lejos de Él, pude clamar y recibí Su misericordia, y me siento agradecido, porque no debió hacerlo y, sin embargo, lo hizo, me tomó de nuevo, enderezó mis pasos y me dio un camino limpio. Eso hace la misericordia de Dios, no nos da lo que merecemos, y Su gracia nos da lo que no merecemos. Esto enseña nuestro pasaje; Él se arrepintió conforme a la muchedumbre de sus misericordias, y atendía a su clamor.
¿Te sientes lejos de Dios? Quizás tu caso sea como el mío, en rebeldía, humillado por tus faltas, con derrotas constantes, sin vida espiritual, sin victoria; entonces yo te invito a volver al Señor, clama por ayuda. Permite que el Señor Jesús regrese tu vida a una senda de victoria. Deja a un lado tu rebeldía. Su disposición a la misericordia es mucha, y todavía puede hacer de tu vida una vida libre.