DEVOCIÓN MATUTINA VESPERTINA
“SALMOS”
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
08 DE NOVIEMBRE
SALMO 25:14-15
«El Señor brinda su amistad a quienes le honran, y les da a conocer su pacto» (SAL. 25:14).
La mayoría de nosotros tenemos buenos amigos; personas con las que nos hemos identificado a lo largo de la vida y con quienes disfrutamos pasar un buen rato. Valoramos su amistad y los apreciamos como hermanos. Nos duelen sus problemas y nos vemos apoyados por ellos en los nuestros.
En esta ocasión la lectura bíblica nos lleva a una expresión sincera de parte del escritor del salmo, notando una palabra importante: «amistad». Otras versiones traducen esta palabra como «amigos» o «comunión». El significado expresa una relación estrecha, cercana, de consejo. Y es parte de la voluntad de Dios mantener esta relación personal. El verbo «brinda» está expresado en un tiempo presente continuo. Así es la comunión con el Señor, permanente, cercana, continua, de amigos. Solo mediante una relación así se puede conocer más de Él, de Su voluntad y de sus planes.
¿Cómo mantener hoy en día una relación así? La Biblia nos enseña que, rindiendo nuestra vida al señorío de Jesucristo podemos ser participantes de un nuevo pacto, en donde nuestro corazón goza de perdón y compañía permanente a través de Su Espíritu Santo. Y por medio de Su Palabra y la oración, podemos tener una comunicación constante con el Padre y conocer Su voluntad para nuestras vidas.
Eso podía notar el salmista, y entonces expresa: «Mis ojos están puestos siempre en el Señor». La frase traduce una continuidad en la acción, algo que sucede de manera constante. ¿Es así tu relación con Él? ¿Disfrutas pasar un buen rato, recibiendo aliento y consejo a la vez que le puedes confiar el quebranto más profundo del alma, sabiendo que hallaremos una buena respuesta de Su parte?
Eso hace alguien que mantiene sus ojos siempre en el Señor. Y pudiera resultar sencillo hacer esto en medio de tiempos de paz, pero ¿cuándo todo sale mal? ¿Cuándo los problemas se agolpan y se acaban las salidas? El escritor de este pasaje nos dice un motivo importante: «Pues solo él puede sacarme de la trampa».
Así que, los mejores tiempos, cuando podemos experimentar esa cercanía y amistad con nuestro Señor, es cuando nuestros pies están enredados, cuando nuestra vida se haya envuelta en graves problemas, en angustias, quebrantos, depresiones, soledad, tristeza o cualquier otra situación que nos lleve a sentirnos atrapados. Allí está el Amigo, Consejero, Admirable, Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de paz (Isa. 9:6), quien nos revela los planes más perfectos y eternos para nosotros y nos llena de Su paz que sobrepasa todo entendimiento.
Pero recuerda, para poder experimentar Su libertad, es necesario tener una comunión íntima con Él. Esta comunión es para los que le temen, para los que han comprendido el alto valor del respeto a Dios, de la cercanía a Su verdad y guardan en su corazón Sus principios, valorando el alto precio pagado para alcanzar esa comunión.
Y tú, ¿ya gozas de esa comunión? Y si no es así, ¿qué esperas para disfrutar de ella?