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DEVOCIÓN MATUTINA PARA MUJERES EMBARAZADAS
“DULCE ESPERA”
Narrado por: Sirley Delgadillo
Desde: Bucaramanga, Colombia
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
28 DE MAYO
CUANDO LA VIDA CAMBIA, DIOS SIGUE SIENDO FIEL
Versículo del día: “No me llaméis Noemí; llamadme Mara, porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.” (Rut 1:20)
Reflexión: Noemí fue una mujer que experimentó pérdidas profundas. Salió de Belén con su esposo y sus hijos buscando un futuro mejor, pero en tierra extranjera su historia se llenó de dolor: perdió a su esposo Elimelec y después a sus dos hijos, Malón y Quelión. Su corazón quedó quebrado, y su alma cargada de tristeza. Tanto fue su sufrimiento, que ya no quiso ser llamada Noemí, que significa “placentera”, sino Mara, que significa “amargura”. Esta historia nos muestra que incluso las mujeres de fe pueden pasar por momentos donde el dolor parece apagar la esperanza.
La vida de Noemí nos enseña que el dolor es real, pero también nos recuerda que Dios no abandona, aun cuando no entendemos lo que está pasando. Noemí sintió que Dios la había dejado vacía, pero el Señor estaba obrando silenciosamente para devolverle plenitud a través de Rut y de una nueva historia que ella no podía ver todavía.
Lo más poderoso es que, aunque Noemí perdió a Malón y Quelión, Dios no permitió que su historia terminara en tragedia. Rut se convirtió en su compañera fiel, Booz fue el instrumento de restauración, y al final Noemí tuvo nuevamente un niño en sus brazos: Obed, quien sería abuelo del rey David y parte del linaje de Jesús. Esto significa que Dios puede transformar el duelo en propósito, y la amargura en esperanza. En tu gestación, recuerda esto: el futuro no está definido por el temor, sino por la fidelidad de Dios. Él puede restaurar, sanar y escribir un testimonio hermoso en tu vida y en la vida de tu hijo.
Oración: Señor, hoy pongo mi corazón en tus manos. Si hay temor, tristeza o heridas del pasado en mí, te pido que las sanes. Ayúdame a confiar en que Tú sigues obrando aunque yo no lo vea. Llena mi embarazo de paz y esperanza, y permite que mi historia y la de mi bebé sean un testimonio de tu fidelidad. Amén.