Serie Habitando en tu presencia
La Biblia comienza con Dios teniendo comunión estrecha con el hombre, habitando con Él y culmina con Dios morando con su pueblo, teniendo estrecha relación con sus hijos.
Esa es la esperanza bienaventurada. ¡Desde la eternidad Dios planeó habitar con su pueblo! ¡Ese fue el plan desde siempre!
Nuestra fe tiene ojos en el pasado, en un Dios que quiso habitar entre su pueblo y lo intento una y otra vez. Y tiene ojos en el presente, donde vemos al Espíritu habitar su Iglesia, llevándola a la santidad necesaria para ver a Dios. Pero también tiene ojos en el futuro glorioso cuando le veremos cara a cara, le conoceremos como hemos sido conocidos y habitaremos con Él por la eternidad.
¿Cómo estamos colaborando con Su propósito eterno?
¿Estamos viviendo ser su habitación hoy, preparándonos para habitar eternamente con Él?
Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
Apocalipsis 21:3 RVR1960