La declaración de una persona no surge en un escenario emocionalmente vacío. Las relaciones de afecto, gratitud, dependencia, resentimiento, rivalidad o indiferencia influyen en la forma como una parte o un testigo percibe, recuerda y comunica los hechos. Con todo, la existencia de un sentimiento —positivo o negativo— no basta para descartar una declaración, así como la neutralidad aparente no asegura su veracidad.
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