Ramiro Soriano estudió en el Conservatorio de Moscú, uno de los más prestigiosos del mundo. Al retornar a Bolivia se convirtió en el director de la Orquesta Sinfónica Nacional. Durante casi 10 años (1982 a 1991) trabajó en armar una orquesta estable a pesar de las dificultades que se presentaban entonces. De la época recuerda el programa “Música para todos” que, con el apoyo de Lupe Andrade, directora del Centro Boliviano Americano (CBA) impulsaron conjuntamente la idea de superar la crisis de asistencia de público a los conciertos.
Era imposible dejar de hablar con Ramiro Soriano de la guerra en Ucrania y las prohibiciones impuestas en varios países de Europa y en los Estados Unidos de excluir de la enseñanza universitaria a autores, obras y compositores rusos.
Culminado ese periodo de 1991 a 1995 fundó la Orquesta Filarmónica en Honduras y una vez concluida su gestión en el país centroamericano, ha dedicado su actividad a la docencia en la Universidad Católica de La Paz. En la actualidad también trabaja en poner a andar Coral Nova que ofrecerá un concierto este fin de año festejando sus 50 años de vida.