El descubrimiento de las cuevas de Altamira en el siglo XIX alteró radicalmente la percepción popular sobre la vida humana temprana en el planeta. Exploramos el mundo de los pueblos paleolíticos y mesolíticos que llamaron hogar a la Península Ibérica. Artefactos, pinturas y sitios arqueológicos revelan cómo los antiguos de la historia no registrada progresaron desde la Edad de Piedra hasta la Edad de Bronce y desde la caza/recolección hasta la agricultura.