A sus 18 años, Moiffak Deirani fue reclutado por las fuerzas armadas Sirias para participar en la guerra interminable que enfrentaba su país.
Hoy, a sus 60, lo único que ve arder son las llamas de la estufa, pues preside la cocina tanto en su casa, como en sus restaurantes en Chía, Cundinamarca.