A veces nos volvemos dependientes de terceros sin darnos cuenta que ahí, justo ahí frente a tu está la forma más grande de ejemplificar el amor. Eres tú, quien debe amarse hasta el cansancio que suene a egocéntrico totalitario, después de eso talvez estemos en la capacidad de brindarle a otra persona un pedazo de esa energía que emanamos desde nuestro interior. Así de sencillo, solo saber amarnos para amar, solo sonreír para ver una sonrisa, solo vivir plenamente para abrazar toda la responsabilidad. Un café, un brownie, un momento de ver dentro de esa persona, no te imaginas lo que puedes encontrar.