Hoy os propongo un desafío: intentar imaginar el tamaño real del universo
. Sabemos que nuestro cerebro está diseñado para escalas humanas —centímetros, metros o kilómetros—, pero cuando miramos hacia arriba, los números se vuelven tan vastos que pierden su significado
. Por eso, hoy vamos a utilizar una herramienta elegante y poderosa: las potencias de diez
. Vamos a iniciar un viaje que comienza en algo tan tangible como el grosor de una tarjeta de crédito —un solo milímetro— y, con solo el gesto de multiplicar por diez, saltaremos a través de planetas, estrellas y galaxias hasta rozar el borde mismo de lo observable
. Preparad vuestra regla invisible de ideas, porque hoy vamos a abrazar lo inconcebible