España ya es un esperpento. Digno de nuestro insigne y olvidado, por mandato del nacionalismo gallego y xunteiro, Ramón María del Valle Inclán. Todo en nuestro país es ya un auténtico despropósito a salvo de los sufridos ciudadanos que soportamos con verdadero estupor el espectáculo grotesco que preside los ya indistinguibles telediarios y tele basura. Medios de comunicación debidamente regados de dinero público, convertidos en patio de monipodio cervantino donde ladrones, jetas, demagogos y sacamantecas nos venden su crecepelo sin molestarse en ocultar su propia calvicie.