Hace 70 años, en verano de 1942, cerca de 4 millones de soldados alemanes ponían cerco a la Unión Soviética. Tras fracasar en la captura de Moscú, las tropas del Tercer Reich se centraron en el dominio del mayor río de Europa, el Volga, como puerta de entrada a la rica región petrolífera del Cáucaso. Pero para ello debían tomar la ciudad de Stalin: Stalingrado. En la toma y defensa de esa ciudad, alemanes y rusos iban a protagonizar la batalla más sangrienta de la historia, en la que perderían la vida entre tres y cuatro millones de personas.
Coloquio entre los historiadores Ricardo Artola y Manuel Ros Agudo.