Después de sobrevivir al cáncer de mama, ella sintió que la vida le había dado una segunda oportunidad. Y decidió usarla para cambiar la de muchos más.
Hoy es parte de la asociación “Casas de Cuidado Diario”, dedicada a cuidar a los hijos de madres trabajadoras, ofreciéndoles seguridad, alimento y afecto.
En este episodio, Ana nos comparte cómo pasar del miedo al propósito y cómo, a veces, las segundas oportunidades llegan para recordarnos que la vida, cuando se comparte, se multiplica.