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Frecuentemente, sin darnos cuenta, entramos en una especie de modo automático donde los días pasan como si fueran una copia del anterior. Nos levantamos, hacemos lo que “toca”, cumplimos con lo que se espera, y al final del día sentimos que estuvimos ocupados… pero no necesariamente presentes. Y lo curioso es que este piloto automático no llega de golpe; se instala poco a poco, en la rutina, en la prisa, en la costumbre de sobrevivir en lugar de vivir. Hoy quiero que hablemos de eso, como dos amigos que se sientan a platicar con calma, reconociendo que todos hemos tenido temporadas donde sentimos que la vida se nos escapa entre los dedos sin darnos cuenta.
Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.
By Israel MezaFrecuentemente, sin darnos cuenta, entramos en una especie de modo automático donde los días pasan como si fueran una copia del anterior. Nos levantamos, hacemos lo que “toca”, cumplimos con lo que se espera, y al final del día sentimos que estuvimos ocupados… pero no necesariamente presentes. Y lo curioso es que este piloto automático no llega de golpe; se instala poco a poco, en la rutina, en la prisa, en la costumbre de sobrevivir en lugar de vivir. Hoy quiero que hablemos de eso, como dos amigos que se sientan a platicar con calma, reconociendo que todos hemos tenido temporadas donde sentimos que la vida se nos escapa entre los dedos sin darnos cuenta.
Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.