Si quieren los progres de izquierdas y derechas (hay que leerse por cierto toda la basura legislativa aprobada por el Partido Popular en religión climática y en ideología de género) suicidarse ellos y sus hijos, allá ellos. Pero respeten a quienes aún queremos que nuestros hijos distingan el sexto de manera biológica sin que ellos signifique que discriminen a nadie por su orientación. Respeten a quienes decimos a nuestros hijos que no pierdan un minuto de sus vidas en asustarse o preocuparse por un apocalipsis climático inexistente o un cambio climático ajeno a la voluntad humana. Respeten, en suma, a quienes educamos a nuestros hijos primero en responsabilidades y no sólo derechos, en mérito y esfuerzo individual y no en lloriqueos colectivos. En sentirse personas libres y no parte de una u otra tribu. Dejen a nuestros hijos en paz.