Como hijos de Dios debemos atrevernos a confiar en el señor y a depender de él cada día, sólo de esta forma es que podremos hacer partícipe al cielo de cada una de las circunstancias que enfrentamos y vivimos; es importante que tengamos en el corazón la certeza de que Dios está al pendiente de cada una de las circunstancias que vivimos y que en su corazón está el bendecirnos!