La depresión y el dolor crónico mantienen una relación mucho más estrecha de lo que solemos pensar. Nuevas investigaciones indican que los síntomas depresivos no solo aparecen como consecuencia del dolor, sino que pueden anticipar su desarrollo años antes. Un estudio publicado en una subrama de The Lancet, con más de 7.000 adultos mayores de 50 años seguidos durante dos décadas, muestra que quienes desarrollaron dolor crónico ya presentaban un aumento progresivo de depresión y soledad hasta ocho años antes de sentir dolor físico.
El estudio refuerza la idea de que la salud mental debe abordarse de forma temprana para prevenir problemas físicos futuros, especialmente en personas más vulnerables a nivel socioeconómico. Además, destaca que la percepción de apoyo emocional es más relevante que la cantidad de interacciones sociales. Tratar la depresión, reducir el aislamiento y reforzar el acompañamiento emocional puede ser clave para frenar la espiral entre dolor crónico y deterioro psicológico.