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Colegas, Chile ES un Estado Regional.
La consagración de esta forma jurídica de Estado no es más que el reconocimiento de una realidad.
Lo que realmente estamos jugando hoy no es la creación de una subdivisión del país que traería el apocalipsis y la fragmentación. El país ya tiene esa subdivisión. Lo que estamos jugándonos hoy es que esas regiones continúen subyugadas a Santiago; administradas por Santiago como si no pudieran hacerlo por si mismas; Explotadas por Santiago y sin derecho a sus propios recursos; utilizadas como basureros, alacenas, patios traseros y productoras de recursos humanos, que la capital devore cada año desangrándolas de juventud, que no ve futuro en los territorios que los vieron nacer.
El Estado Regional pretende corregir estas asimetrías históricas. No podemos seguir concentrando el poder y la riqueza en un solo centro ¿Quién, que no sea santiaguino, puede pensar diferente? ¿Hasta cuándo seguiremos formando profesionales para que terminen en oficinas de Santiago, rompiendo lazos familiares, tradicionales, emocionales, negándole a su territorio el futuro que trae la sangre nueva?
Para cambiar esta realidad debemos reconocer el carácter autónomo de las entidades territoriales. Desde el siglo XIX se habla pomposamente de la regionalización, pero el avaro Gollumsantiaguino NUNCA ha soltado ese anillo de poder. La autonomía implica la capacidad para autogobernarse, para decidir cómo organizar la vida en común en nuestras comunas y regiones, en un marco de unidad nacional e irrestricto respeto al Estado central y la Constitución. Autonomía significa REPARTIR EL PODER ¿Nos extraña que le de miedo al poderoso perder su poder? ¡Por supuesto que no! De eso se trata una Convención Constitucional, que no sean los poderosos los que repartan su poder y produzcan los cambios, porque están cómodos y no lo harán. Para eso estamos acá, el pueblo de Chile, para hacer lo correcto, no lo conveniente.
Por lo mismo, resultará incomprensible ver a convencionales progresistas y de regiones votando en contra de este articulado.
Se han levantado caricaturas a esta forma jurídica de Estado: que algunas regiones se convertirán en Dubai y otras caerán en la miseria. Les invito a leer el inciso segundo del artículo 1°: “El Estado promoverá la cooperación, la integración armónica y el desarrollo adecuado y justo entre las diversas entidades territoriales”.
Les invito a aprobar este artículo 1ero, que consagra el Estado Regional. Para que el cambio llegue POR FIN y no se sigan solo aprobando principios y buenas intenciones. Aprobarlo será un salto civilizatorio gigante para la justicia social en nuestro país y todos los chilenos y chilenas de regiones LO SABEN y los están mirando.
Des santiaguízate.
Porque si ganan las regiones, gana Chile.
By Jorge BaraditColegas, Chile ES un Estado Regional.
La consagración de esta forma jurídica de Estado no es más que el reconocimiento de una realidad.
Lo que realmente estamos jugando hoy no es la creación de una subdivisión del país que traería el apocalipsis y la fragmentación. El país ya tiene esa subdivisión. Lo que estamos jugándonos hoy es que esas regiones continúen subyugadas a Santiago; administradas por Santiago como si no pudieran hacerlo por si mismas; Explotadas por Santiago y sin derecho a sus propios recursos; utilizadas como basureros, alacenas, patios traseros y productoras de recursos humanos, que la capital devore cada año desangrándolas de juventud, que no ve futuro en los territorios que los vieron nacer.
El Estado Regional pretende corregir estas asimetrías históricas. No podemos seguir concentrando el poder y la riqueza en un solo centro ¿Quién, que no sea santiaguino, puede pensar diferente? ¿Hasta cuándo seguiremos formando profesionales para que terminen en oficinas de Santiago, rompiendo lazos familiares, tradicionales, emocionales, negándole a su territorio el futuro que trae la sangre nueva?
Para cambiar esta realidad debemos reconocer el carácter autónomo de las entidades territoriales. Desde el siglo XIX se habla pomposamente de la regionalización, pero el avaro Gollumsantiaguino NUNCA ha soltado ese anillo de poder. La autonomía implica la capacidad para autogobernarse, para decidir cómo organizar la vida en común en nuestras comunas y regiones, en un marco de unidad nacional e irrestricto respeto al Estado central y la Constitución. Autonomía significa REPARTIR EL PODER ¿Nos extraña que le de miedo al poderoso perder su poder? ¡Por supuesto que no! De eso se trata una Convención Constitucional, que no sean los poderosos los que repartan su poder y produzcan los cambios, porque están cómodos y no lo harán. Para eso estamos acá, el pueblo de Chile, para hacer lo correcto, no lo conveniente.
Por lo mismo, resultará incomprensible ver a convencionales progresistas y de regiones votando en contra de este articulado.
Se han levantado caricaturas a esta forma jurídica de Estado: que algunas regiones se convertirán en Dubai y otras caerán en la miseria. Les invito a leer el inciso segundo del artículo 1°: “El Estado promoverá la cooperación, la integración armónica y el desarrollo adecuado y justo entre las diversas entidades territoriales”.
Les invito a aprobar este artículo 1ero, que consagra el Estado Regional. Para que el cambio llegue POR FIN y no se sigan solo aprobando principios y buenas intenciones. Aprobarlo será un salto civilizatorio gigante para la justicia social en nuestro país y todos los chilenos y chilenas de regiones LO SABEN y los están mirando.
Des santiaguízate.
Porque si ganan las regiones, gana Chile.