Poner fin al Quantitative Easing, el experimento macroeconómico más importante de los últimos veinte años, genera angustia entre los banqueros centrales y los inversionistas institucionales por igual. El Banco de Inglaterra, innovador en la aplicación de herramientas de intervención en los mercados financieros, será el primero poner fin a este programa, bajo la mirada atenta de sus pares de los países desarrollados y los miembros de la comunidad financiera. En esta columna se describe como los ingleses piensan llevar a cabo este proceso.