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Agustín de Hipona o Aurelio Agustín de Hipona (en latín, Aurelius Augustinus Hipponensis),1 conocido también como San Agustín (Tagaste, 13 de noviembre de 354-Hipona, 28 de agosto de 430),2 fue un escritor, teólogo y filósofo cristiano. Después de su conversión, fue obispo de Hipona, al norte de África, desde donde dirigió una serie de luchas contra las herejías de los maniqueos, los donatistas y el pelagianismo.
Es considerado el «Doctor de la Gracia», además de ser el máximo pensador del cristianismo del primer milenio y, según Antonio Livi, uno de los más grandes genios de la humanidad.3 Autor prolífico,4 dedicó gran parte de su vida a escribir sobre filosofía y teología, siendo Confesiones y La ciudad de Dios sus obras más destacadas.
Es venerado como santo por varias comunidades cristianas, como la Iglesia católica, ortodoxa, oriental y anglicana. La Iglesia católica lo considera Padre de la Iglesia latina o de Occidente y el 20 de septiembre de 1295 el papa Bonifacio VIII lo proclamó Doctor de la Iglesia por sus aportes a la doctrina católica, junto con Gregorio Magno, Ambrosio de Milán y Jerónimo de Estridón.5 Su fiesta litúrgica se celebra el 15 de junio en las iglesias ortodoxas y el 28 de agosto en la Iglesia católica.
En la última Audiencia General de 2025, el Papa León XIV reflexionó, este 31 de diciembre, sobre el Año Santo que está llegando a su fin e invitó a los fieles a poner todo en manos de Dios, a agradecer por los dones recibidos y a hacer un examen de conciencia para pedir perdón.
PABLO OBISPO
SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS
JUNTAMENTE CON LOS PADRES DEL CONCILIO
PARA PERPETUO RECUERDO
CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA SOBRE LA IGLESIA*
LUMEN GENTIUM
CAPÍTULO I
EL MISTERIO DE LA IGLESIA
1. Cristo es la luz de los pueblos. Por ello este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea ardientemente iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16,15) con la claridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia. Y porque la Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano, ella se propone presentar a sus fieles y a todo el mundo con mayor precisión su naturaleza y su misión universal, abundando en la doctrina de los concilios precedentes. Las condiciones de nuestra época hacen más urgente este deber de la Iglesia, a saber, el que todos los hombres, que hoy están más íntimamente unidos por múltiples vínculos sociales técnicos y culturales, consigan también la plena unidad en Cristo.
Aleluya. 1ª Timoteo 3/16
PARA ESCUCHAR Y ENSAYARLO, pincha aqui: :http://www.musicaliturgica.com/salmosyaleluyas/images/2domingodespuesdenavidadaleluya.jpg
Salmo Responsorial 147/12-15;19-20
1) Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión;
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de tí.- R
2) Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina;
él envía su mensaje a la tierra
y su palabra corre veloz.- R
3) Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así
ni les dio a conocer sus mandatos .- R
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Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2]
Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro’ (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
En el Ángelus de este 28 de diciembre, último domingo del año, el Papa León XIV recordó la Fiesta de la Sagrada Familia que celebramos este día y reflexionó sobre la huida de la familia de Nazaret a Egipto, señalando que «el mundo, lamentablemente, siempre tiene sus Herodes», con sus consecuencias de soledad, desesperación, divisiones y conflictos. Al finalizar la oración mariana, invitó a orar por las familias que sufren por la guerra en el mundo.
Vida sobrenatural y deseos de Dios: Buscar a Dios. La vida sobrenatural está destinada a crecer. Manifestaciones.La vida sobrenatural del sacerdote. La vida sobrenatural y los demás
(5416-5354)
211Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, en el monte de los Olivos, envió a dos discípulos 2diciéndoles: «Id a la aldea de enfrente, encontraréis enseguida una borrica atada con su pollino, los desatáis y me los traéis. 3Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto». 4Esto ocurrió para que se cumpliese lo dicho por medio del profeta: 5«Decid a la hija de Sión: “Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en una borrica, en un pollino, hijo de acémila”». 6Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: 7trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. 8La multitud alfombró el camino con sus mantos; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. 9Y la gente que iba delante y detrás gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!». 10Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad se sobresaltó preguntando: «¿Quién es este?». 11La multitud contestaba: «Es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea».
Por la noche de este 24 de diciembre, el Papa León XIV presidió la Santa Misa de la Noche de la Solemnidad de la Natividad del Señor en la Basílica de San Pedro, exhortando a contemplar cómo “la elocuencia del Verbo eterno resuena en el primer llanto de un infante”.
PARA VER Y ESCUCHAR LA HOMILÍA, pincha aqui; https://youtu.be/404eyxp-GgM?si=hVPVKZor-CpeYRWx
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