La abrumadora mayoría de informaciones que nos llegan de carácter negativo sobre la realidad que nos circunda, sobre lo que no funciona, lo que está mal, la violencia o las actitudes perversas que anidan en toda organización humana, nos induce a una visión negativa y falsa del mundo que nos rodea, porque oculta de nuestra mirada lo de bueno que hacen las personas y el inapelable avance social que se produce. Se genera así una hipérbole de negatividad que nos hace infravalorar el valor de la vida y nos induce a descreer y desconfiar de la especie humana en la idea de que nada importa nada porque nada cambia nada. Justo lo que interesa y beneficia a los poderosos del sistema.